LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela
Fernando Buide se incorpora a la Cátedra de Composición del LXVIII Curso U. I. de Música en Compostela ocupando la plaza de David del Puerto quien por razones ajenas a su persona no podrá estar con nosotros. Fernando Buide, guarda puntos en común con quien había tenido la plaza hasta la cita anterior, ya que ambos destacaron en la composición de óperas de vanguardia. David del Puerto estuvo en el ciclo de Contemporáneas ofrecido en el Auditorio de Galicia, con A Solas con Marilyn, sobre texto de Alfonso Zurro, con dirección escénica de Ricardo Campelo Paravides, y efectos audiovisuales de Natalia Moreno, destacando las voces de Ruth González (soprano), Blanca Valido (mezzo) y la asistencia instrumental de Ana María Alonso y del propio David del Puerto, discípulo de Francisco Guerrero y Luís de Pablo, contando con una producción de unas 200 obras y 40 grabaciones, recibió el Premio Nacional de Música (2005) y galardones como Gaudeamus de Amsterdam, por su Concierto para oboe o el Orpheus Music Award, junto al guitarrista Jeremy Bass. Ejerció la docencia en distintas Universidades europeas y también en el Centro Superior Katarina Gurska. Fernando Buide, fue profesor de Composición en el CSM de Galicia, doctorándose en la Yale University, y recibió galardones como el Premio AEOS-BBVA, en su séptima edición y el Premio Michael Friedmann, de la Yale University, y el Harry Archer de Composición Orquestal (2006), fundamental fue su paso por la Real Academia de España, en Roma. En su trayectoria, merecen mencionarse sus estudios con Leonardo Balada, quien fue su guía en los primeros años, a los que se añaden los estudios con Antonio Díaz Corveiras (órgano) y Martín Bresnick, en la Yale University, quienes incidirían a saber ubicar la diferencia entre estética y ética. La arquitectura, fue también un ámbito de su interés, con ejemplos directos en su obra Eupalinos o el arquitecto (estrenada en Santiago por la JONDE, dentro de las Xornadas de Música Contemporánea del CNDM, inspirada en un texto de Paul Valery. De su etapa en Yale, nos queda la investigación de su tesis doctoral Unidad y proceso en la Tercera Sinfonía de Roberto Gerhard, la plenitud de la escuela de la Segunda Escuela Vienesa, con Arnold Schönberg a la cabeza, fue precisamente en Yale donde tuvo la oportunidad de trabajar como compositor de teoría y análisis, obra clave para ampliar en esas labores docentes. Su primer trabajo orquestal lo realizó con la O.Sinfónica de Pittsburgh y ya en su tierra, con la OSG, bajo la batuta de Libor Pesek. El Premio del VII Concurso de Composición AEOS- Fundación BBVA, por Fragmentos del Satiricón, había sido inspirada en el libro de Petronio y en el filme homónimo de Federico Fellini, premiada por unanimidad por el jurado entre un total de 53 obras. Para Buide, un concurso propiciaba fundamentalmente una carta de presentación para poder difundir su trabajo de manera más amplia de lo habitual. Puede ponerte en contacto con intérpretes comprometidos, que son los que hacen crecer la labor de un compositor. Los jurados cambian tanto con las circunstancias que es difícil a priori, cuál va a ser la orientación estética dominante del mismo. La etapa de Residente en la Academia de España en Roma, resultó uno de los lugares más maravillosos que pudo conocer, lo que dio lugar a la composición de Electra, obra de pequeño formato que permitía abordar un trabajo lento y minucioso con los intérpretes, resultando un aprendizaje fantástico. Fernando Buide, en el apartado de sus obras operísticas fue autor de dos trabajos de excelente acogida. A Amnesia de Clío, estrenada en el Auditorio de Galicia bajo la dirección de Paul Daniel, teniendo como solistas a Raquel Lojendio (soprano), para el rol de Clío; Sebastià Peris (barítono), para George Bush y Marina Pardo (mezzosoprano), con el Orfeón Terra a Nosa, de Miro Moreira, disponiendo de una dirección escénica de Marta Pazos, la escritura vocal abarcaba desde líneas líricas amplias hasta momentos más fragmentados y con gestos musicales atomizados, intentando en todo momento preservar la comprensión directa de los textos, una ópera que pretendía ante todo ser teatral, con un orgánico orquestal pensado para una formación sinfónica de tamaño medio clásico que podía acomodarse a un foso de dimensiones medias, no existiendo ningún leit- motiv o tema musical ligado a personajes concretos o momentos anímicos recurrentes a lo largo de la pieza, podrían señalarse igualmente varios fragmentos recurrentes a lo largo de la pieza, a modo de interludios, que intentaban servir de comentarios emocionales del texto, destacando la música de la ópera que toma como partida la poderosa figura poliédrica creada por Fernando Epelde, el fluir musical en constante transformación y evolución sonora, pretendía ser un paralelismo de un libreto que basculaba entre la realidad y lo onírico, un mundo musical surrealista que nos llevaba de lo bélico a lo violento o trágico, desarrollando una realidad que nos vemos forzados a cuestionar.
A Sombra de Cristal, dirigida por Paul Daniel en su estreno, a mediados del mes de diciembre de 2021, había tenido como protagonista María Hinojosa (soprano); César San Martín (barítono) y al actor Víctor Mosquera, con dirección escénica de Quico Cadaval, en una sesión emparejada con La serva padrona, de Giovanni María Pergolesi, una coproducción con la RFG y la Asociación de Amigos de la Ópera de Santiago. Se trataba de encontrar elementos comunes entre ambas óperas en un atrevido salto histórico y de estéticas sustancialmente distantes, afrontado Buide en esta segunda ópera, en colaboración con el Centro Dramático Galego, una insistencia de personalidades sumergidas en una atmósfera cómica cotidiana, disponiendo de un lenguaje versátil y actual al servicio de un texto por medio de un discurso sencillo de seguir, a la par que coherente y meditativo, logrando también un resultado complementario dentro de este arriesgado salto casi al vacío, gracias también a la propuesta del libretista, Quico Cadaval, seguro de no decepcionar por su experiencia en el medio escénico, para entonces, y aprovechando efemérides, cabía dentro de los proyectos propuestos dentro del Xacobeo 21/22, en un guiño sesgado a la ópera italiana.
Ramón García Balado


