Hostal de los RR.CC., Santiago de Compostela
Una de las dos personalidades que acaparan la atención de este LXVIII Curso de Música en Compostela, es Stephan Picard al que se dedicará el concierto de esta sesión, con presentación de la profesora de canto Mª José Montiel,en el Hostal de los RR.CC—día 7, a las 19´30 h-, en un sentido y debido homenaje compartido por sus compañeros que han sido desde la fecha en la que se incorporó a esa cita estival, Ashan Pillai (viola) y Juan Carlos Cornelles (piano), nos invitan a participar de su lectura del Intermezzo para viola y piano, de Enrique Granados, en su cercanía a Goyescas, un tratamiento para esos dos instrumentos de lo que en principio había sido una obra para chelo y piano, y que se divulgaría en un tratamiento según la óptica de Gaspar Cassadó, quien había ocupado la cátedra de nuestro curso desde el año 1959. Francesc Mompou, el intimismo de la Pastoral para viola y piano, obra impregnada del espíritu de la mélodie, lo que se refleja en su profunda sensibilidad en su desarrollo y en la impregnación de sus matices coloristas
José Mª Gallardo del Rey, titular de la Cátedra de guitarra, alumno de Sainz de la Maza, A. Segovia y José Tomás, había obtenido el Premio de Interpretación Luis Coleman, en 1979, en su agenda, las Danzas Españolas de Gaspar Sanz, en su propio tratamientos, siete danzas que se reparten entre la Españoleta y la Gallarda y Villano y La Miñona de Catalunya y Canarios. La obra de Sanz posiblemente estaba compuesta en su integral hacia 1674, pero en virtud de la estrategia editorial o de razones de mercado, se iría publicando poco a poco, aspectos que vendrían marcados por figuras como Sebastián Alfonso, racionero y MC de la Seo de Zaragoza, o Diego y Jaraba y Bruna (músico de cámara de Don Juan de Austria y organista de El Pilar. La importancia histórica de Gaspar Sanz excede los límites de su siglo, su obra fue directa e indirectamente bien recibida durante el siglo XVIII, aún se cita a Sanz como guitarrista famoso en la Escuela para tocar con perfección la guitarra de cinco y seis órdenes, de Antonio Abreu y Víctor Prieto, publicada en Salamanca, en 1779. Si Sanz cita a numerosos guitarristas ilustres como fuentes de su tratado, son muchos los que posteriormente repiten sus consejos y de sus obras, citándolo, o no, en nuevas publicaciones. Lucas Ruiz de Ribayaz, le alabaría de forma especial.
José Enrique Bouché (violonchelo) y Juan Carlos Cornelles (piano), se acercan a Joaquin Nin (1879/1949), a través de la Suite Española (también llamada Seguida Española), en sus tiempos Vieja Castilla; Murciana; Asturiana y Andaluza, formado en la Schola Cantorum parisina, tras estudiar con Moszkovski, llegando a ser valorado por la crítica tras sus cuidadas giras a la par con sus investigaciones musicológicas mantenidas con Felipe Predrell o la serie de recreaciones históricas de los siglo XVII y XVIII, la primera audición parisina, la había realizado con los Nocturnos de Manuel de Falla, en el Teatro de la Ópera, bajo la dirección de Fernández Arbós , destacando su virtuosismo pianístico y la densa expresividad que dejaba la impresión de un soberbio dominio de facultades. Se le consideró un continuador de Enric Granados y de Manuel de Falla, en cuanto a la técnica de composición formal y desde el punto de la estética se acercaría al grupo formado por Roberto Gerhard, Adolfo Salazar y Óscar Esplá. El resultado de sus labores de investigación sobre la música folklórica española, contribuyó a iniciativas de recreación y armonización de libre talante, resultado que se observa en sus Cantos populares, considerados por muchos especialistas como obras maestras del género, por lo logrado de su perfección artística y estética, producto que igualmente observamos en las investigaciones sobre el Padre Antonio Soler, Mateo Albéniz, Cantallos, Blas Serrano y que serían revisadas posteriormente. En ese contexto, tienen cabida los Siete cantos líricos españoles antiguos; las Siete canciones picarescas españolas antiguas, o las Diez obras de José Hernando, para violín y piano.
Josep Colom, dos obras de postín, 3 piezas de Música Callada, de Frederic Mompou, música del silencio que se reparte en cuatro cuadernos sucesivos y que fueron editados sucesivamente entre los años 1959, 1962, 1966 y 1974, el maestro al que tuvimos como titular de la Cátedra ya en la primera convocatoria de 1958, en la plaza de composición compartida con Óscar Esplá, como director del curso y con Xavier Montsalvatge, las piezas de esta colección están inspiradas en la mística de San Juan de la Cruz, piezas cortas y concentradas además de meditativas, los cuadernos a través de veintiuna piezas, resumen en cierta manera el proceso de esa ascesis, como nos hace llegar Vladimir Jankélevich, en este espacio de encuentro animado por Josep Colom, nos lleva a la Suite Iberia de Isaac Albéniz, en este caso en su Segundo cuaderno, con Almería, desde el punto de vista técnico ofrece un quieto balanceo rítmico que aporta una escritura plagada de detalles melódicos que sugieren claros detalles impresionistas, desde el inicio con un detalle tomado de la taranta, el popular canto minero oriundo de Almería y Murcia articulado sobre una tonalidad básica de Sol b M., usada con resuelta libertad modal, pasando a un Allegretto moderé, en una exposición de largos compases. Una copla expressif et bien chanté irrumpe de forma manifiesta con pasajes melódicos hermosos y fascinantes propios del pianismo del compositor.
Xunyue Zheng (violín) y Ángel Huidobro (piano), completan con la Sonata para violín y piano nº 2, Op. 82 de Joaquín Turina, denominada Española, que nada tiene que ver con otra obra de juventud y que fue destruida por el autor, está fechada en 1934, en el mes de enero y con una dedicatoria a Pedro Sanjuán. Tras su primera audición en Londres, por Ángel Grande y María Lavinska, fue presentada con carácter de estreno el 21 de mayo el 21 de mayo de 1941, en el Teatro María Guerrero de Madrid por el violinista Enrique Iniesta, acompañado al piano por el autor, en la serie de un concierto-homenaje. Un primer movimiento que ofrece un tema con variaciones precedido de un pasaje lento de cierta indefinición tonal, con un tema muy elaborado del violín, con un aire de petenera. La sección principal sin cita de elementos exóticos, es un tiempo vivo- andante- vivo, de notable españolismo en sus tintes y un Andante que se presenta como puente hacia detalles con alusiones de copla y ritmos de danza, obra en la que no duda en incluir materiales previos ya desde la introducción del primer movimiento.
Ramón García Balado
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