Sobrado dos Monxes, 18/06/2026
Igrexa de San Matiño Pinario, Santiago de Compostela 19/06/2026
Auditorio Municipal, Vilagarcía de Arousa 20/06/2026
Tres espacios acogen sesiones extraordinarias de La Pasión según San Juan, de Johann Sebastian Bach, dirigida por Carlos Mena, en la que intervendrán como solistas Jone Martínez- soprano-, el propio Carlos Mena- alto-, Juan Sancho- tenor (Evangelista)-, Josep Ramón Olivé- barítono-, José Coca- bajo (Jesús)-, y el Coro de la OSG, dirigido por Javier Fajardo- y que ofrecerá su primera gala en el Mosteiro de Sta María de Sobrado dos Monxes, Praza Portal (A Porta)- día 18, a las 19´00 h.-; A Igrexa de San Martín Pinario, de Santiago de Compostela- día 19, a las 20´00 h- y, en el Auditorio Municipal de Vilagarcía de Arousa, dentro del IX Festival Clas Cla͐s- día 20, a las 21´00 h.-, una composición de 1724, estrenada el 7 de abril, un Viernes Santo, cuando el autor vivía en Leipzig, ocupando la plaza de Director musices desde mayo de 1723, tras superar la prueba de admisión cuando el Consistorio prefería a Johannes C. Gaupner, Kappelmeister en Darmstadt, retrasando por ello su decisión, mientras Bach mantenía sus responsabilidades en la del príncipe Leopold de Köthen. La Johannes Passion, tardaría en recibir su forma definitiva ad initio quedando abierta a todo tipo de modificaciones y adaptaciones consecuencia de la necesidad de perfeccionamiento de cada momento. Queda el dato de primera mano de un de Forkel, del grupo de sus cinco Pasiones, de las que completas solo conservamos dos, y que en la BWV 245, destaca su apertura con el motete- coral, O Mensch, bewein dein Sünde gross. Una versión de 1723, la tercera por orden, supone un paso atrás ya que renuncia a las innovaciones de la precedente además de excluir la escena del terremoto, ocupada por una sinfonía instrumental. En cuanto al libreto, aceptando las dudas sobre el autor, resulta de una complejidad literaria ostensible, a tenor de las diversas fuentes de procedencia, aceptando que los ingredientes básicos nos remiten a los corales de la tradición luterana, a la que el compositor aporta una cuidada armonización, siempre atenta al efecto de texto. Las reflexiones propuestas en los textos madrigalescos, resultan de libre elaboración, comentarios de la comunidad completados entre otros por las fuentes primordiales.
La música del texto evangélico recurre a través de recitativo secco, junto al coro de las turbas, que hace posible la intervención del colectivo, en caso como el de Jesús cuando es apresado en el huerto, ante el sanedrín y la soldadesca. Unos recitativos que no utilizan las cuerdas con la intención de un acompañamiento en forma de aureola, revistiéndolas de una especial solemnidad y unción como sucede en La Pasión según San Mateo BWV 244, siempre con la atención puesta en esa importancia de otorgar el protagonismo al texto, traduciendo en imágenes sonoras los numerosísimos detalles, un cuidadosísimo seguimiento de la declamación, implícita en el propio idioma alemán y los recursos musicales. Bastará con citar la forma de estremecimiento en forma de temblor, con el cual El Evangelista declama la palabra wärmeten sich referida a los que por la noche se congregaban en torno al fuego encendido en el patio del Sumo Sacerdote o el continuo subrayado con cuatro semicorcheas, para el Canto del gallo. Los coros de turbas, se enervan a gran relieve en sus catorce intervenciones, sin bien un mismo módulo armónico transportado a diversas tonalidades es usado hasta cinco veces.
Los corales de tradición luterana, acentúan con precisión sobresaliente los pasajes más importantes del pueblo, al que se estimula por medio de la piedad mediante las estrofas apropiadas, cuyo texto y música resultaban familiares al oyente, quien sabría apropiarse y transferir las vivencias a su cotidiana existencia, a partir de esas tradiciones corales, arropando a los textos en uso. En once ocasiones, y con siete melodías, cada himno o Kirchenlied, llevaba un número muy diverso de estrofas, proponiendo con ello una lección reflexiva a través del canto colectivo. Repetidamente sirve el coral para cerrar una escena, como el caso del Prendimiento o el Interrogatorio de Anás o La negación de Pedro. Casos hay en los que se medita la Grandeza y Majestad, de Jesús, ante la pregunta de Pilatos o La acción de Gracias por el sufrimiento del Redentor. Bach, que había aceptado sin reticencias el moderno tipo de música dramática de iglesias (cantatas, oratorios, pasiones), no descartará el coral, plenamente consciente de que efectivamente constituían el alma de esa religiosidad luterana, representando un patrimonio de por sí uiniversal.
Las arias no desempeñan un papel tan importante como en La Pasión según San Mateo que se decantan a su favor ya que frente a las quince arias y los seis recitativos en arioso, que encontramos en la Pasión según San Juan, tan sólo nos encontramos con ocho arias y dos ariosi. De las arias, dos van dispuestas con coro (números 24 y 32), siendo en ambos casos el bajo solista encargado de mantener el diálogo. No las coloca Bach de manera que compenses la parte estrictamente narrativa y los corales, sino que van ubicadas allí donde el momento exige una mayor atención. La primera parte contiene tres arias, y dos van casi inmediatas, separadas tan sólo por una breve frase en recitativo, de tres compases, todo dentro de la escena del huerto, que es comentada por dos corales. Se llegó a especular desde largo sobre las estructuras basadas en el simbolismo de los números, llegando a tratar de establecer una simetría basada en las tonalidades utilizadas por toda La Pasión, pero su exposición desborda cualquier tipo de comentario. En los últimos años hacia 1749, volvería sobre la obra, incorporando un contrafagot, bassono grosso, para los coros y corales, en cuatro de los números, introduciendo algunas modificaciones en la orquestación, acentuado la inclusión de efectos pretendida con creces en la escena del terremoto. Un cuarto de siglo que va desde la primera interpretación hasta la fecha de la muerte del autor, La Pasión según San Juan, cubrirá musicalmente el oficio de la tarde del Viernes Santo, en los años 1724 (primera versión); 1725 (segunda versión); 1728 y 1732 (tercera versión) y posiblemente hacia 1739, quedando la cuarta hacia 1749, posiblemente en alguna otra ocasión, quedará en la duda alguna otra ejecutada. En un salto de perspectiva, Alberto Basso, aportará un dato de interés: En el curso del mes de marzo de 1723, parece que Bach estuvo repetidamente en Leipzig: el 26 de ese mes (Viernes Santo), habría dirigido directamente una Pasión suya en la Escuela de Santo Tomás; el asunto que dará pie a otras apreciaciones de gran importancia, permitirá especulaciones sobre la primera ejecución, de aquella circunstancia de la Johannespassion, que en el estado de futuros estudios, no parece que pudiese haber sido presentada en tal fecha. Los viajes a la vecina Leipzig, tenían el comprensible objeto de mantener vivo el contacto con la autoridad, seguir de cerca los acontecimientos y evitar sorpresas en la asignación de aquel atribulado puesto de Kantor.
Ramón García Balado

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