Salón García, Vilagarcía de Arousa
Concierto del IX Festival Clas Cla͐s de Vilagarcía de Arousa en el Salón García-día 21, a las 21´00 h.- con el octet, que nos dejarán obras de Reinhold Gliére Moritsetvich, Dmitri Shostakovich y Javier Martínez Campos, una agrupación nacida en el seno de la JONDE y de la Joven Unión Europea ENYO, que tuvieron como principal maestro a Cibrán Sierra, miembro del Cuarteto Quiroga, uno de los veteranos a nivel europeo, autor de un manual de obligada consulta, El cuarteto de cuerda (Laboratorio para una sociedad ilustrada), editado por Alianza Música. El ourensano Cibrán Sierra, cabeza de esta agrupación señera, es uno de los violinista de mayor relieve, cimentado por su responsabilidad en la colección de Stradivarius decorados del Palacio Real de Madrid, un cuarto también residente del Museo Cerralbo, siendo invitado a colaborar con importantes orquestas y grupos de tradición históricamente informados, lo que le permite impartir clases magistrales en instituciones académicas de gran arraigo. El octeto Bambú Ensemble, recibió un reconocimiento inmediato en el Auditorio Nacional, en la Fundación Juan March, en el CNDM, y en los Martes Musicales de la Fundación Vital. Su programa de esta sesión, se anuncia como Paixón e Xuventude, para un programa destinado a un octeto que tomará tres obras de compositores que comenzarán con Glière Reinhold Moritsevitch- Octeto de cuerda Op. 5, en Re M-, compositor nacido en Kiev, el 11 de enero de 1875, un maestro que compaginaría períodos históricos claramente distanciados, desde la etapa final del zarismo agónico, y la era soviética en la etapa más pujante, nacido en un medio propicio por su propio padre, artesano y luthier, profesional, proveniente de Lieja, recibiendo una educación luterana, de una familia de judíos conversos. Disfrutó del beneficio director de asistir a las docencias de Arenski, de Taneiev y de Ippolitov- Ivanov, en el Conservatorio de Moscú, obteniendo su licenciatura en 1900, con la ópera en un acto Cielo y Tierra, sobre un libreto de Lord Byron; tras algunos años, acabaría ejerciendo la docencia y la dirección del Conservatorio de Kiev, trabajo que mantendrá hasta 1920, teniendo como alumnos suyos a Knipper, Lyatoschinski, Miaskovski y Khatachatourian, período en el que trabajará intensamente, y del que saldrá el apartado de sus obras más representativas, mientras que abordaba sus tres primeras sinfonías, una primera compuesta en los comienzos de su carrera en su tierra; una segunda abordada en Berlín (1908) y una tercera titulada Ilia Mouronmetz, terminada en 1911, un estilo de poema sinfónico de casi una hora y medio, sobre una leyenda ucraniana, siendo calificada por Leopoldo Stokowski, como un definitivo monumento de cultura eslava, con ciertas similitudes aceptadas hacia la Sinfonía Alpina, de Richard Strauss, a la que precedería en cuatro años. No muy lejos quedará el estilo sinfónico de Alexander Scriabin, o la escuela nacional rusa. Gliére colaborará con las iniciativas del llamado espíritu del Proletkultur signo de identidad del período que le tocó vivir, con señas de identidad como el ballet Red Poppy, o Le Coquelicot (1927), siendo saludado como el primer ballet soviético tanto por su temática como por los aspectos musicales propiamente dichos. Sabría usar el canto con raíces revolucionarias simplificando con agudeza el ingenio de su escritura, dentro de los cánones de las renovadas orientaciones en lo relativo a la escritura, tema que se reflejará en la escritura de sus óperas nacionales con influencias de Azerbayán y Oubekistán, en especial en la serie de sus siete ballets, inspirados en Puschkin, Gogol y Lope de Vega. Destacan sus conciertos para arpa; para soprano coloratura y los dedicados al violonchelo y trompa, definitivo testimonio de su talento tanto real como enigmático, compartido con una considerable abundancia de obras camerística o las dedicadas al piano, además de sus ricas melodías, que muchas de las veces acabaría acompañando él mismo, tal cual si fuesen un jardín secreto guardado con esmero.
Dmtri Shostakovich- Dos piezas para octeto de cuerdas, Op. 11- amplísimo catálogo el de las obras dedicadas a este género, quien ya había descubierto el legado de otros grandes maestros como Béla Bartók, Krenek, Hindemith, Stravinki o el Grupo de Les Six, asumiendo los recursos que le ofrecieron la serie de los cuartetos beethovenianos; destinado en un principio a la carrera pianística, instrumento con el que practicaría toda su vida, pudo seguir la escuela de Nikolaiev, además de los cursos de Maximilian Steinberg, manteniendo una actividad frecuente en todos los frentes creativos, en particular en este espacio camerístico, compartido con el sinfónicos. Modélicos resultan la serie de sus cuartetos de cuerda, y las piezas para otras combinaciones como el Quinteto para piano y cuerdas, en Sol m. Op. 57. Las dos piezas para octeto de cuerdas Op. 11, fueron dedicadas a la memoria de Kurchakov, en 1925, en forma de Preludio y Scherzo convirtiéndose en un claro homenaje a Johann Sebastian Bach, dentro de un rasgo sarcástico, premonitorio de la polca de La edad de oro, así como de los salvajes scherzos, de las Sinfonías primera y segunda, una pieza que dura poco más de diez minutos y que sigue en su catálogo a corta distancia del Trío nº 1, en Do m. Op. 8. Siempre aceptó la influencia beetoveniana en el conjunto de sus obras, en particular en la serie de sus cuartetos.
Javier Martínez Campos-Serenata para cuerdas-, es un joven compositor con formación en la Robert Schumann Hochschule Düsseldorf, y con Gregor Korsch en el Royal Concertgebouw, de Amsterdam, tras sus estudios en nuestro país en la Academia CEDAM, de Madrid, en la Fundación Luis Vuitton, con Gautier Capuçon, y en el Conservatorio de Getafe, con Mª Nieves Collado, en el ámbito de la composición, tuvo como maestros a J.Medina, A. Romero, M.Seco, Zulema de la Cruz, A. Carretero, María Paula Milona, además de asistir a masters de Anner Bylsma, Ángel Luís Quintana, Pieter Wispelwey, Dimas Moreno, W. E. Schmidt, y otros maestros/compositores como de Leonardo Balada, Sánchez- Verdú, Ferrer Ferrán, entre otros. Se especializó en chelo barroco con Gaetano Nasillo y Josetxu Obregón, miembro del grupo de música antigua La Ritirata. Había estudiado la especialidad de chelo durante un largo período (2005/11), con Miguel Jiménez, integrante de la Orquesta Nacional de España.
Ramón García Balado

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