Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela
Amigos de la Ópera de Santiago aporta de su ciclo de Lied, la actuación del dúo formado por el bajo Franz- Josep Helig y el pianista Gerokd Huber- día 5, a las 20´30 h-, con un repertorio que va desde lieder de F. Schubert a Hugo Wolf y otros estilos como las canciones por descubrir de Rudi Stephan y la Suite auf Verse von Michelangelo Buonarotti, de Dmtri Shostakovich. Franz-Josep Helig, estudió en la Hochschule für Musik und Tanz Köln, con Claudio Nicolai para continuar en el Aalto Theater Essen (1995). Se especializó en roles de voz de bajo, con especial atención a repertorios wagnerianos, en roles como Fasolt, Rey Marke, destacando los elegidos dentro del ciclo de La Tetralogía, además de papeles como Fiesco (Simon Bocanegra); Rocco (Fidelio) o Arkel (Pelléas et Mélisande). Se presentó en coliseos de élite como la Wien Oper; Teatro alla Scala; Covent Garden; La Monnaie; Opéra de Paris o el Theater München. Gerokd Huber, se formó en la Hochschule für Musik und Theater Müchen, con Friedmann Berger, ampliando con Helmut Deuth, alumno de Fiescher-Dieskau, pianista que muestra una dilatada carrera por los artista a los que acompañó, en especial a Christian Gerhaher, que se une a la nómina de Ruth Ziapak, Bernarda Fink, Diana Damrau o C. Kallisch.
Franz Schubert, con la selección de lieder partiendo de Der Wanderer D 489, sobre la poética de Schmidt von Lübeck, Der Unglückliche, una sensación de hostilidad y sufrido distanciamiento que preanuncia otra serie de piezas como la que ofrecerá en el ciclo Winterreise, o los Heine- Lieder. Auf der Donau D. 553, tomado de un poema de Mayhofer, amigo y confidente y para un lied en el que el piano, cobra una especial relevancia, como el resto de los escritos en este apartado, permitiendo una libertad en la propuesta de la tonalidad en preferencia. Auf der Donau 553 (Sobre el Danubio), nos lleva a través del discurso sonoro que ayuda a imaginarnos el fluir de las aguas del río, descrito en gran medida por anhelantes trinos de dobles corcheas propuestas por la parte grave del piano, en respuesta al canto de la voz del solista y que se expresa con un intenso grado de tensión. Fahr zum Hades D. 526, (Descenso a los infiernos) manteniéndonos dentro de la poética de Mayhofer, pieza que se enmarca en una pujante tonalidad de Re m., entre modulaciones y transformaciones junto a cambios de armonía y apuntes rítmicos, claramente expresivos, creando una recreación atmosférica. Der Tod un das Mädchen D. 531 (La muerte y la doncella), lied que usará posteriormente en la composición del más célebre de sus cuartetos, un lied de asombrosa simplicidad y cuyo texto pertenece a Mathias Claudius (1740/ 1815), poeta alemán del XVIII, que aporta una naturalidad expresiva y un lirismo concentrado, como observamos en el conjunto de sus recopilaciones poéticas, alcanzando en el tratamiento de Schubert el punto álgido de su sensibilidad romántica. Prometeus D. 674, plenamente impregnado del estilo Sturm und Drang, y que nos sitúa en el parecer de Goethe, un héroe fáustico contemporáneo de Kronos y Ganymed. El piano cubre igualmente una importancia trascendental entre trémolos, acordes y acentuaciones rítmicas, cargados de fuertes contrastes.
Hugo Wolf-Grenzen der Menscheit y Abenbilder, 3 Oden von Lenau-, compositor que antepone el poema a la música, por su proximidad con Malher, sabrá hacerse a la tentación del mundo operístico en el transcurso de su vida creativa probando los géneros más diversos, repartidos entre los Sechs geistliche Lieder; Penthesilea, a partir de Kleist, y el conjunto de los Gedische von Mörike; Gedischt von Goethe, los tomados de von Eichendorff, Keller, Heine, von Scheffel; Gedischte von Eichendorf; los Wilhelm Meister; Mignon und Philine; West-Österlicher Diwan, Suleika o los Spanisches Liederbuch. Wolf enardecerá la poesía por la vía musical, distanciándose de la imperante hasta aquel momento siempre admitiendo la importancia establecida tanto por Schubert como por Brahms, aceptando su entrega irrenunciable compañeros de travesía como Mörike, Goethe, Eichendorff, Heine, ya desde su etapa inicial, para seguir con el grupo de poetas españoles e italianos, en donde llega a mezclar poemas barrocos y renacentistas. Aspecto a resaltar, como se observa en los lieder en programa, es el énfasis otorgado a los detalles de orden psicológico, aceptando que sabía sumergirse de forma intensa y profunda, en los aspectos más peculiares. El melodismo que recurre a recrear los más bellos paisajes, transcurre en selecciones como los Mörike Lieder; Der Gärtner; Auf eine Christblume II; Lebe wohl; Fussreise; Gesang Weylas o Der Musikant de los Eichendorff- Lieder. Hay una línea en su obra que disocia el melodismo y las acentuaciones métricas del texto, configurando con esmero la dirección evolutiva asociándola a las características métricas del poema hasta en sus más mínimos detalles: la melodía de las palabras, aspecto que pocos compositores habían tenido en cuenta con anterioridad a excepción de Robert Schumann, merece una absoluta consideración. La parte pianística por su cuenta, desarrolla sus propias líneas melódicas en contrapunto a esa línea vocal, lo que ayuda a producir verdaderos pasajes en diálogo entre las dos voces que se entrecruzan dentro de su propio discurso musical, en el que bastará con recurrir a temas como In der Frühe (Al alba) de los Mörike Lieder o Ständchen, el cuarto de los Eichendorff- Lieder, resolutivo diálogo a tres voces, bajo un diseño en ostinato, de la mano derecha, que aporta otra voz autónoma en la parte aguda mientras en medio se sitúa la parte vocal, y que evoca viejos recuerdos de un juglar que escucha cantar a una moza una serenata.
Rudi Stephan (Worms 1887/ Gorlice 1915), asimilable al movimiento del Neue Sachlichkeit, en esas ansias de renovación el cambio de siglo, tendrá en programa Zwei ernst Gesänge- cercanas a Brahms-, Am Abend y Momento vivere (1907), un compositor con estudios en Frankfurt y Munich, había tenido como principal maestro a Bernard Sekles, probando sus primeras experiencias en el Festival de Danzig (1912), donde su obra dedicada a Siete instrumentos para cuerda tendrá una gran acogida, probando con suerte en este espacio camerístico, que abrirá perspectivas en géneros orquestales, lieder, e incluso una ópera que se convertirá un clave de referencia Die ersten Menschen, estrenada en Frankfurt, por evidencias de etapa histórica, habría de competir con inmensos talentos, llegando a quedar en un segundo plano en cuanto a lo que supuso su vigencia histórica. Para mayor infortunio no llegaría a ver el estreno de la ópera que había compuesto ya que a consecuencia de avatares de guerra, perdió la vida en medio de la contienda. Sus obras en su conjunto, habían sido editadas por Karl Holl pero como compositor sufriría un insalvable ostracismo durante un largo período.
Dmtri Shostakovich- Suite auf verse von Michelangelo Buonarotti Op. 145-un homenaje a aquel gran artista del Renacimiento con ocasión del quinto centenario de su nacimiento y que consta de once movimientos basados en once sonetos. La selección y disposición de los textos obligan a pensar que esta composición es una obra sobre rasgos autobiográficos evidentes en la que aparecen rasgos reveladores. Al iniciarse el último movimiento, La inmortalidad, se escucha en el piano un tema ingenuo compuesto por el autor años antes, como sucede con las seis romanzas sobre textos de Marina Tsvetaieva, orquestó la suite pues evidentemente advertía la mayor necesidad de una riqueza de colores y de un sonido más pleno. Confiaría al bajo Yevgueni Nesterenko, un bajo notable, para el estreno de la obra que había debutado ocho años antes en Leningado al mismo tiempo que los estrenos de Cinco romanzas sobre textos de la revista Krokodil, mientras el cantante había sido galardonado con el Premio Piotr Ilich Tchaikovski, una vozcon mucha experiencia y que ejercía la docencia en el Conservatorio de Moscú.
Ramón García Balado

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