Palacio de la Ópera, A Coruña
José Trigueros dirigirá el concierto de Ganadores de Concurso de solistas del Conservatorio Superior de A Coruña en el Palacio de la Ópera de A Coruña- día 13, a las 20´00h-, en el que destacarán el trombonista Javier Fernández Arias, con estudios en la EAEM, con Jon Etterbbek y que tuvo como maestros a Raúl Galán Cerveró y Iago Ríos, pasó también por la docencia de Alessi, Enzo Torriziani, Stephan Schtz, Gyor Guyvicsan, Severo Martínez, Andrea Conti, Christian Lindberg, para probar experiencias profesionales de gran nivel. El acordeonista Nuno Estévez Pazó, fue ganador del Certamen Nacional de Acordeón en las modalidades senior y de cámara, uniéndose a la serie de nuevos talentos de los que tenemos ejemplos inmediatos como la figura de María Zubimendi a la que seguimos recientemente en el ciclo Solos no CGAC, ofreciendo un destilado ejercicio de piezas que iban desde J.Mª Sánchez-Verdú, o Ramón Lazcano y barrocos desde D. Scarlatti o J.P. Rameau, e igualmente en la serie Contemporáneas, con su Trío Zukan, con el percusionista Gorka Catediano y el intérprete de txistu Jon Ansorena, en un repertorio de compositores de su entorno inmediato
En programa, el Concertino para trombón y orquesta nº 4, de Ferdinand David (1810/73) compositor alemán de talento precoz y que estudió en Kassel durante un período de dos años siguiendo la escuela de L.Spohr y Hauptmann, realizando su primera aparición en el Gewandhaus de Leipzig junto a su hermana Louise. Fue miembro del Köninstadt Theatre, de Berlín, en donde establecería buenas relaciones con Felix Mendelssohn y a partir de 1829, aceptó el cargo de tomar el liderazgo del cuarteto de la Nobleza para aceptar en 1836, un puesto en la Gewandhaus, dirigida por Mendelssohn, llegando a ser konzertmeister durante un extenso período con éxito notable. La docencia será otra de sus dimensiones artísticas, siempre afines a las del propio Mendelssohn. Promotor de una escuela, en la también merece considerarse la figura de L. Spohr, por la gran habilidad y estilo, destacando como principales alumnos Joachim y Wilhelmj. En su trayectoria, destacan cinco conciertos para violín, una serie de variaciones y conciertos para otros instrumentos; una ópera Hans Wacht; un sexteto, un cuarteto para cuerdas, canciones dentro del género del Lied y su publicación Hohe Schule des Violinspiels.
Nikolai Chaikin- Concierto para acordeón nº 1, en Si b- compositor que participó con la Orquesta de Instrumentos Tradicionales Folklóricos de la Radio de Kharkov, además de haber estudiado en el Conservatorio de Kiev, con L.N. Revutsky, en composición, y piano con A.N. Lufer, entregándose intensamente a la composición en los años de la Segunda Guerra Mundial en una amplia contribución a través también de importantes arreglos. Es especialmente conocido por su repertorio para bayan, instrumento de implantación en la tradición rusa, vigente en la actualidad por su aceptación que acompaña a todo tipo de festejos, un instrumento que fue ganando prestigio por las mejorías en la aplicación de recursos técnicos, aceptados por los folkloristas locales. Destaca su Sonata en Si m., escrita con N. Rizol, organizador del Cuarteto Bayan de la Filharmónica de Kiev, por su magnitud y complejidad. Su trabajo, en general, fue uno de los factores importantes en la formación de artistas, contribuyendo a la incorporación del bayan en el espacio de las grandes orquestas sinfónicas. Llegó a residir en Moscú como miembro de la Unión de Compositores de la URSS, mientras trabajaba en el Conservatorio. Uno de sus logros, había sido el tratamiento del uso de la mano derecha sobre los cinco dedos, llegando a ser elegido Vicepresidente de la Confederación Internacional de Academicistas. Su virtuosismo fue reconocido por todos los más prestigiados intérpretes y su Suite Ucraniana, fue pieza obligatoria en el Concurso Worldcup, celebrado en Bruselas en 1971.
Pieza orquestal para la sesión comprometida en esta cita de Ganadores del Concurso de Solistas del CSMC, que en principio anunciaba también la comparecencia de otra intérprete y que dejará espacio a una obra de especiales connotaciones para el compositor, en este caso Zoltan Kodaly, con clara formación autodidáctica hasta convertirse en paradigma de esa vanguardia rompedora de todos conocida, dejándonos un punto de encuentro y proyección hacia ese futuro que conserva su vigencia permanente con Béla Bartók, destacando en su personal criterio por la escritura de su método de composición. Obras que habitualmente tenemos entre nosotros como la Suite Hary Janos, para orquesta, en sus pasajes Preludio; El reloj musical de Viena; Canción; Batalla y derrota de Napoleón; Intermezzo para completar con Entrada del Emperador y de su corte. Para esta ocasión, Las danzas de Massazék, obra que dice del autor tanto como lo que se ofrece en las Piezas sobre un tema húngaro o en las Danzas de Galanta, emblemáticas por excelencia como es bien sabido. Un trabajo orquestal pleno de guiños a fundamentos autóctonos, voluntad que mantendrá en la evolución y en el conjunto de su legado, pura invención y tratamiento de reconocibles estilemas de trazo y evolución, coincidentes con los lenguajes que se desarrollaban en aquellos años de consolidación y que el autor había tratado un tiempo atrás, vivamente influido por la presencia e influencia del maestro Béla Bartök. La Suite de danza Massazék, llegarán como arma arrojadiza en forma de testimonio a partir de materiales procedentes de temas de Transilvania, resueltas en forma de rondó, con tres interludios y una coda final.
Ramón García Balado
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