Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela.
Centro Cultural Afundación, VigoAuditorio de Ferrol
Palacio de la Ópera, A Coruña
Cuatro conciertos en un programa sorpresa, para el trigésimo aniversario de la RFG, comenzando por el primero en el Auditorio de Galicia- día 28, a las 20´30 h-, para seguir el día 4, en el Centro Cultural Afundación de Vigo a las 20´ 00h, , el día 5, en el Auditorio de Ferrol, a la misma hora y completando igualmente en el Palacio de la Ópera , de A Coruña. Una consolidada trayectoria la de la Real Filharmonía de Galicia, iniciada en 1996, cuando Helmuth Rilling hizo realidad tras la apertura del Auditorio de Galicia, por una irrenunciable necesidad, que se reclamaba con la fundación de una orquesta propia y que presentó credenciales con un concierto como tarjeta de visita que ofrecía a los compostelanos la realidad largamente esperada. Un 5 de septiembre de 1996, se pudo asistir a un concierto que con seguridad, marcaría la línea a seguir con la temporada que comenzaba, para el evento, un programa elegido que puso en atriles la Sinfonía nº 25, en Sol m. K. 183, de W. A. Mozart, para seguir con el Concierto para violín y orquesta (A la memoria de un Ángel) con Alyssa Park, para completar con la Sinfonía nº 4, en Si b M. Op. 60, de Ludwig van Beethoven, bajo la dirección de Helmuth Rilling. Cuatro fueron los directores de la formación desde entonces, contando con Antoni Ros Marbà, Paul Daniel y Baldur Brönnimann, que para la ocasión, citaremos a dos ellos, para atenernos a la limitación de espacio. El fundador Helmuth Rilling- In memoriam- procedente de Stuttgart, y formado con Hans Grishkat, Johann Nepomuk David y Karl Gerok, antes de seguir en el Conservatorio de Sta Cecilia en Roma, con Fernando Gemani, preparando su futuro en 1954, dando vida al grupo coral Gächinger Kantorei que pondría los fundamentos a lo que sería en 1965, el Bach-Collegium, de la capital alemana, hasta alcanzar en 1981, la dinamización de la Internationale Bachakademie, con la que realizará cursos desde Cracovia a Praga, Japón, Budapest, Buenos Aires y Santiago de Compostela. Traigamos a colación, uno de sus conciertos ofrecido en el mes de mayo de aquel año, en el que con sus agrupaciones nos ofrecieron el oratorio La Creación, de F. J. Haydn, teniendo como solistas a la soprano Donna Brown, al tenor James Taylor y al bajo Thomas Quasthoff. También y por aquellas fechas, en junio del mismo año, Rilling, en una visita con nuestra RFG, cubrió una sesión dedicada a dos obras de J.S. Bach, la Suite nº 3, en Re M. BWV 1068, la cantata BWV 51, Jauchzet Gott in Allen Landen! destacando como solistas la soprano Sibylle Rubens y el trompetista Uwe Köller, Rilling y su fidelidad al Bach-Collegium Stuttgart y a sus Gächinger Kantorei mantuvo esa voluntad divulgadora en nuestra ciudad con otras iniciativas en conciertos como el ofrecido a finales de 1997, optando por la Misa en Si m. BWV 232, recurriendo a las voces de la soprano Donna Brown, a la contralto Ingeborg Danz, al tenor James Taylor y al bajo Guido Jentjens.
Baldur Brönnimann, actual director titular de la Real Filharmonía de Galicia, había tenido una larga vinculación con la Casa da Música de Oporto, abierta en 2005, cuando la capital portuguesa había sido nombrada sede cultural, dirigiendo a su orquesta con responsabilidad de temporadas por un compromiso absolutamente asumido, para una orquesta que hundía sus raíces en 1948, siendo una pequeña formación. Brönnimann, siempre mostró entusiasmo por los repertorios contemporáneos, apostando por obras como El gran macabro de G.Ligeti; L´amour de loin, de K. Saariaho o Die Soldaten, de Zimmermann. Había estudiado en la Academia de Música de Basilea, realizando un posgrado en Inglaterra, para practicar la docencia en el Royal Northern College of Music (Manchester), antes de asentarse en Madrid, llegando a trabajar con la O.N. de Colombia, de la que fue titular cuatro años. Entonces sus contactos con formaciones españolas eran esporádicos, pero vendrían por compromisos con el Coro Nacional de España, para el War Requiem, de Benjamin Britten, que sería una referencia para otros trabajos de compositores como Harrison Birtwistle, James Dillon, Thomas Adès o Mark Anthony Turnage. El Teatro Real, de Madrid, le tuvo en sus programaciones precisamente con Die Soldaten de Bernd-Alois Zimmermann, considerado por él mismo como uno de los grandes retos a la altura de Wozzeck, de Alban Berg, pero dentro de las apreciaciones con las obras para orquesta, recuerda la excelencia experiencia compartida con Helmuth Lachenmann, en la Casa da Música de Oporto, por su absoluto conocimiento del dominio de la orquesta, siempre en relación directa mantenida con los propios músicos. En ese contexto, tiene en mente, resultados como los hallados en obras como Gruppen, de Stockhausen, que les obligó a trasladarse a un insólito aparcamiento subterráneo, sentando al público en el centro, o La Sinfonía nº 4 , de C.Ives, en 2019, en otra curiosa aventura, período en el que abordaron la integral de Lachenmann, a excepción de La pequeña cerillera, etapa en la que igualmente, incluyeron la Cantata para la Revolución de Octubre, de S. Prokofiev, que incluía una orquesta de acordeones y un coro.
Brönnimann,
con la Real Filharmonía de Galicia, nos fue dejando sesiones como la del 5 de octubre d 2023, en compañía del pianista Alberto Rosado, entonces con un programa que incluía Ciel d´Hiver. De Kaija Saariaho, obra impactante, un encargo de Musique Nouvelle en Liberté, que destacaba por sus paisajes sonoros, estrenada en el Teâtre Chatelet de París, con la Orchestra Lamoureax, dirigida por Faycal Karoui. György Ligeti, con el Concierto para piano y orquesta, en manos de un gran especialista en el autor como es Alberto Rosado, completando jornada con las Danzas Sinfónicas Op. 45, de Sergei Rachmaninov. Hugo Gómez-Chao, tuvo en atriles Schattenhaft (Plenitud de sombras), trabajo de su residencia en la Real Academia Española en Roma, y que se repartía en dos tiempos, Unruhing, una superposición de líneas melódicas transformadas en ruidos y una sección Adagissimo, lontanisimo, sempre espressivo, especie de exploración del tejido armónico, por el empleo de una amplia gama de técnicas extendidas, para un concierto en el que seguimos la íntima dedicatoria wagneriana con el Idilio de Sigfrido, en sentido homenaje a Cósima; Franz Berwald, con su Sinfonía nº 3, en Do M. Singulière, posiblemente el mejor compositor escandinavo de entonces, y para nosotros todavía por descubrir. Pura curiosidad, el concierto ofrecido con el intérprete de sheng, Wu Wei, por su estreno en España de la obra The Color Yellow for Sheng and Orchestra, un instrumento milenario antepasado del órgano y que es un órgano de boca con 17 tubos de bambú de distinta longitud de los cuales, el más largo medía 50 cmt, instrumento con arraigo en las orquestas de la corte o en el teatro, para acompañar al canto, por su timbre suave y velado. Itziar Vilora, tendría Oirtzun gorriak (ecos rojizos), encargo de la RFG y la Euzkadiko Orkestra, homenaje a la memoria colectiva de la zona minera de Bizcaia, cerrando con El pájaro de fuego, de Igor Stravinski. Raquel García- Tomás, compositora en residencia, aportó Las constelaciones que más brillan, obra basada en el artista plástico Pere Ginard, incluida en su libro de maravillas, una pieza orquestal breve de perfiles minimalistas, en un programa que añadía el Concierto para violín y orquesta nº 2 Op. 61, de Karol Szymanovski- con Alena Baeva , como solista- y la Sinfonía Fantástica Op. 14, de Héctor Berlioz. De la serie (En) Foco, culminando la temporada pasada, un concierto con la violinista Amandine Beyer y el percusionista Juanjo Guillem, un programa en el que no se renunció a J.Sebastian Bach, por la Suite para orquesta nº 3, en Re M. BWV 1068 y una suite de King Arthur de Henry Purcell, en atención preferente a Amandine Beyer, artista en residencia en la temporada actual, con un entrante tomado de Peter Eötvös, por Speaking Drums, sobre Four poems for percussion solo and orchestra, encargo de la Fundación Prince Pierre de Mónaco y estrenada por el percusionista Daniel Ciampoli, con la Orchestra de Montecarlo dirigida por Andrey Boreyko, obra en sus tiempos Tanzlied/ Dance Song/ Nonsense Songs/ Passacaglia, en cinco espacios para cerrar con un Finale.
Ramón García Balado

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