03/01/2026

Concierto de Reyes con la Banda Municipal

Teatro Principal, Santiago de Compostela


Matinal de Reyes con la Banda Municipal en el Teatro Principal- día 4, a las 12´00-, dirigida por Casiano Mouriño Maquieira,  con un programa propio para las fechas en el que Johann Strauss II; acapara la atención casi en exclusividad a excepción de un par de piezas, Christmas Festival (1852), de Leroy Anderson,  compositor norteamericano especializado en géneros ligeros y que recibimos en transcripción de E.W. Smith, un músico que compuso lo más señero de su legado para la histórica Orquesta Boston Pops, que llegaría un largo período de estas formas de entretenimiento sin aparentes atenciones mayores, compositor que había tenido como maestros a Walter Spalding, W.C. Welman, Edward Ballentine, y en orquestación a E. B., Hill y Walter Piston, además de ser un excelente organista, tras formarse con Henry Gideon. Albert Korbin, aporta una pieza tan curiosa como Santiago (vals), en arreglo de P. Lamas, pieza procedente de un cuarteto con clarinete, que tendría una aceptación pública considerable. El resto de la sesión, se la queda Johann Strauss II, con piezas de popularidad notable, siempre proclives a recibir los arreglos más diversos y que en esta matinal se confirman. Hablaríamos de la inmarcesible An der schönen, blauen Donau (Por el bello Danubio azul) que tendrá la firma de M. Tamanini, para continuar con Auf Der jagd (polca schnell), según la visión de D. McLain; Trish- Trash- Polca, electrizante como pocas, en la perspectiva de R. Niese; Thunder and Lightnig (Polca), en arreglo de J. Glenesk y Éljien a Magyar! Polca schnell, de nuevo con R. Niese.

Johann  Strauss II, para significar toda una época, hay una fecha que eclipsa a todas las demás, el 15 de octubre de 1844. Esa noche Johann Strauss II provocó la cólera musical de Viena- y en aquellos días puede decirse que todos los habitantes sentían la música-, atreviéndose a aparecer por primera vez como director de orquesta, respaldado por un nombre que se había hecho famoso en el mundo gracias a su ilustre padre. No es de extrañar, por  tanto, que muchos vieneses insistiesen en decir que el hijo iba a explotar el nombre de su padre y una reputación que no poseía sus aptitudes musicales. Para sostener su punto de vista se apoyaban, convencidos, en los  programas donde su nombre aparecía seguido de las palabras, el menor o hijo, con letra muy pequeña.  Sin embargo, la competencia contra su padre era muy dolorosa para el muchacho de diecinueve años, pero no podía elegir. La deserción de su progenitor, abandonado a su madre, y la disminución constante de las entregas de dinero, por parte de Johann padre, le forzaron a ello.

El joven Shani- su apelativo de lucha-, nos mostraba a un músico completo, mucho más perfecto que su padre cuando tenía su edad. Había progresado grandemente en el violín y tras estudiar con Amon, lo haría con Kohlmann, maestro de baile del Karl Theater, mientras estudiaba composición con Hoffmann y contrapunto con Josef Drexler, famoso maestro de capilla y organista, quien no era tan riguroso como podía sospecharse, dada su condición, ya que componía obras como comedias de estilo: Maiden from the Fairy World. El joven Schani poseía ya un bagaje de buena escuela, uniendo el atractivo de la habilidad creadora de su padre y la música de un futuro que presagiaba glorias que llamaban a las puertas. La posibilidad de ofrecer música en público en los teatros tendría como dificultad insalvable la disposición de una licencia que habría de pasar por las sesiones en los cafés, donde se reunían los músicos de Viena, selecciones obligadas que no parecerían dejarle suficientemente satisfecho. Schani, en medio de estas vivencias, procuraría dejar ocultas a su padre estas aventuras poco ilusionantes. Viena estaba dominada por una autocracia y sus habitantes procuraban distanciarse a las exigencias imperantes, en una ciudad soliviantada por los intereses más enfrentados. Muchos sostenían la actitud de Johann Strauss II, por su gran talento  artístico, sin necesidad de mantener la debida fidelidad al padre. Un brecha generacional que traerá un mundo diferente. Otro de los grupos, en minoría, se mantenía en silencio ante el tumulto. Schani haría su entrada de forma entusiasta en ese mundo renovador, en las formas de música de salón, escasamente inferior en elegancia y fama al renombrado Spersaal, donde su padre tocaba, pero que acabaría con la reconciliación entre ambos, después del triunfo de Shani, en una sesión en la que se puso en atriles una obra como Lorelei-Rheinn Klänge, uno de los mejores valses del padre, con los asistentes emocionados y conmovidos. Años de Francisco José, en medio del imperio Austrohúngaro, que ocupa desde Lanner a Lehar. Para ser exactos, Francisco José gobernó hasta la muerte de Johann Strauss. Fueron esos compositores los que con su música, unieron a amplias divergencias raciales, que constituían el conglomerado del Imperio en sus años finales, reaccionando de común acuerdo, viviendo como fuera posible entre espumas de champaña, en un mundo regido por el compás del vals vienés. Solamente en la música que fluyó desde Viena durante todo el siglo XIX, pudieron las minorías raciales del Imperio hallar la base para su unificación y su concordia, Materling, trágica novela de Claude Anet, diría que Viena debía mucho a los compositores de valses. En las operetas que han llevado a cabo el espíritu de Viena por el mundo, todo ocurre con ritmo de vals. En la vida de Shani, habría una mujer, Henrietta Treffz, nacida en Viena y una dotada cantante, cuyos estudios fueron costeados por la corte de Sajonia, haciendo su presentación a los quince años en la Ópera de Dresde, que supondrá el inicio de una carrera de gran prestigio.

Ramón García Balado    

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