Il racconto di mezzanotte contado con acierto, nos sitúa con precisión sobre un íntimo escenario, una voz desnuda, de un timbre y una pureza inconfundibles y de una natural predisposición para la comunicación. Una voz que se expresa por sí misma y que invita a recorrer los caminos y matices de los sentimientos los diferentes planos del ser, provocando así en las personas que escuchan, el deseo del silencio y la meditación. Beasley, en otros dominios distantes del Renacimiento, trata con conocimiento de causa canciones de corte tradicional, desde napolitanas a sardas o corsas, buscando la recreación de las necesarias delicadezas atmosféricas. El organista Marco Aurélio Brescia, está especializado en repertorios historicistas, especialmente en música de tecla ibérica e italiana. Beasley nos reservó piezas que remiten a textos elegidos para este trayecto que resulta un cuento con música que nos sitúa en el tránsito entre la noche y el día: Lecturas de Il racconto di mezzanotte o Il Centurione de una frottola de B.Tromboncino y una Recercada Jacopo Fogliano, cuyas obras suponen un lazo de unión con los dos Cavazzoni
Los Cavazzoni, tuvieron cada uno de ellos piezas representativas. Marco Antonio con una Recercada compositor que consiguió sus mejores resultados al servicio de la corte de Urbino, y Girolamo, su hijo, con Hymnus Ave Maris Stella. Guillaume Dufay nos aportó Vergine bella, el renovador de la escuela holandesa y el primero que asoció a la tradición musical francesa, elementos ingleses e italianos. Nando Acquaviva nos acercó a las tradiciones populares de la música sarda en Lamentu à Ghejú sobre el texto de Roccu Mambrini, un modismo que Beasley trabaja con especial interés.
Otras piezas anónimas configuraban el cuadro del recital: un Kyrie cunctipotens (tropado, gregoriano; Nycholay sollempnia, del XIV; Ave Maris Stella perteneciente al Codex Faenza, de 1474; Eufrosina del Filius Getronis; un Magnificat, paráfrasis gregoriana; Deus te salvet María (Canción tradicional de Cerdeña), G.Mª Trabaci, por Durezze e Ligature, un músico que pudo compartir escuela en la corte de Gesualdo. Severino Corneti, tuvo Pígliati l´alma mia perteneciente a De Canzonette alla napolitana y en el cierre Jesce Sole!, invocación napolitana.
Ramón García Balado
III De Lugares e Órganos
Marco Beasley (narración y canto), Marco Aurélio Brescia (órgano)/ Obras de S. Cornetti, J.Fogliano, A. Cavazzoni, G.Dufay, G.M.Trabaci, N.Acquaviva, M.Beasly y anónimos.
Igrexa da Universidade, Santiago de Compostela
Antonio de Cabezón a través de la autoridad de Andrés Cea
El organista Andrés Cea es un músico formado con J.Enrique Ayarra, Montserrat Torrent, J.L.González Uriol, para ampliar posteriormente con Jean Boyer, en Lille y con J.Claude Zehner, en la Schola Cantorum Basiliensis. Con respecto al programa y ateniéndonos a su criterio, aunque es difícil definir las mutuas relaciones que pudiesen existir entre Cabezón y otros músicos en las numerosas ciudades europeas que visitó, sí es apropiado constatar en qué medida las piezas de Cabezón llegaron hasta nosotros, siendo una representativa muestra de aquella grandeza de ingenio que se le atribuía: el corpus formado por sus intabolaturas glosadas, constituye un legado único en el panorama europeo de su tiempo; sus ciclos de diferencias (variaciones), llenas de frescura, son tal vez los más antiguos escritos para tecla que se conservaron; los tientos, se desenvuelven por caminos que, dejando atrás los modelos del ricercar, nos introducen en la fantasía y en la toccata, prefigurando con todo esto modelos que serán visibles más tarde en la música de los maestros napolitanos, en los Gabrielli, Sweelinck y en los virginalistas ingleses.
De su colega Luys de Narváez, quizás recibió algún impulso hacia las diferencias, un impulso que Cabezón cumplió de un modo más extenso. Se puede creer que habría sido influido también por N.Gombert y Cresquillon. Ambos al servicio real, y que hubiera podido haber algún intercambio entre Cabezón y Thomas Tallis, durante la visita a la Corte inglesa. Seguramente nuestro músico oyese la música de los compositores extranjeros y que aquéllos oyeron la suya durante las estancias en Italia, Alemania y los Países Bajos, aunque en realidad, ya era un músico formado antes de sus viajes.
En su programa y como piezas destacadas: Tientos en distintos tonos, un discante sobre la Pavana italiana; Diferencias sobre el Canto llano del caballero y La dama le demanda, además de temas que remitían a canciones homónimas de autores señalados: Thomas de Crecquillon, Johannes Lupus, Cipriano de Rore, J. des Prés, A. Willaert, N.Gombert y P. Sandrin. Breves y con un criterio de elección que ayudaba a comprender la figura de Cabezón, en una interpretación de un instrumento posterior a su época, ya que nos hallábamos ante uno del XVIII, del organero Ramón de Cardama.
Ramón García Balado
III De Lugares e Órganos
Andrés Cea (órgano). Obras: monográfico de Antonio de Cabezón
Igrexa de Santa Clara, Santiago de Compostela
Austrian Baroque Company: La suave melodía
Austrian Baroque Company nos aproximaron al mundo musical mediterráneo del siglo XVII y comienzos del XVIII, tomando como primer testigo a Andrea Falconiero con La Suave Melodía, pieza que se pretendía como de una dulzura y sensualidad melancólica, Antonio Valente contaba con Lo ballo dell´intorcia con settemutanze – danza de hachas-(De Intavolatura de cembalo), siete variaciones sobre un mismo ritornelli y que como R.Rodio, G.M. Trabaci o G. Salvatore, supo asimilar las influencias flamencas y españolas, reelaborándolas de una manera personal, dando inicio a un género organístico y clavecinístico que identificará a la propia escuela napolitana. Un Passacagli de Bernardo Storace, tomado de la colección Selva di varie Compositioni d´intovalatura per Cembalo ed Organo, en esta ocasión tratada para flauta dulce y bajo continuo, con elementos improvisados, en un estilo que parte de la influencia de Frescobaldi.
Giuseppe Sammartini, con la Sonata nº 4, del Op. 2, en Sol M., en cuatro tiempos, un oboísta italiano que emigraría a Inglaterra, donde sobresaldría en concreto por la importancia conseguida con las sonatas y conciertos se atendrán al estilo conservador inglés (con oberturas a la francesa tripartitas y movimientos lentos de carácter de transición). Vivaldi con el Concerto nº 6, del Op 4, de La Stravaganza, en Re m. tratado por la organista Martina Schobersberger, quien también tendría las piezas de D.Ortiz y A. Valente, y una Sonata pasticcio- con cuatro tiempos-del veneciano, en el cierre, tomada de distintas obras según la posible apropiación de N. Chedeville.
Francesco Corbetta apuntó a las Folies d´Espage, procedentes de De varii capricii per la chitarra spagnola, en una deliciosa impregnación. Diego Ortiz, con una Recercada primera sobre el passamezzo antico, de su Tratado de glosas, músico al servicio del duque de Alba, tanto en el virreinato de Nápoles como en su casa. Benedetto Marcello, también con una Ciaccona de las XII Suonate a flauto solo con il suo basso continuo, una idea de la placidez veneciana de quien había sido miembro de la Accademia Filarmónica de Bolonia y que goza del interés de esta agrupación. Baldassare Galupi, con una Sonata en Re M., músico que siempre demostró interés por la ópera y el oratorio.
Ramón García Balado
III De Lugares e Órganos
Austrian Baroque Company/ Michael y Daniel Oman (Flautas y guitarra), Wolfgang Heiler (fagot), Martina Schobersberger (órgano y clave). Obras de A. Falconiero, Vivaldi, F.Corbetta, B.Marcello, B.Galuppi, B.Storace, G. Sammartini, A. Valente, D.Ortiz.
Igrexa de San Paio, Santiago de Compostela
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