26/03/2026

Monográfico Johannes Brahms con la O. S. de Castilla y León, bajo la dirección de Thierry Fischer

 Palacio de la Ópera, A Coruña


Concierto de la Orquesta S. de Castilla y León en el Palacio de la Ópera de A Coruña- día 28, a las 20´00 h.- bajo la dirección de Thierry Fischer, destacando como solista Simon Simovic, para el Concierto para violín y orquesta en Re M. Op. 77, completando con la visión de Arnold Schönberg del Cuarteto Op. 25, del mismo Brahms. Roman Simovic se presentó en el Carnegie Hall, el Bolshoi Hall, el Mariinki Hall, el Rundfunck de Praga, el Barbican de Londres, y en el Grieg Hall de Bregen. Fue galardonado en concursos como Yampolski (Rusia); el Henryk Wianiaski (Polonia); el Rudolf Lipizier (Italia);  el Sion- Valais Suiza) y actuó como solista con la London S. O.; el Teatro Mariinski; la Franz Liszt C. Orquestra; la Camerata de Berna o la Camerata de Salzburgo, colaborando con directores como Antonio Pappano, Daniel Harding, Gianadrea Noseda, Pablo Heras-Casado, Sir Simon Rattle,  Valery Gergiev Jiri Belolavek mientras ejerce la docencia en la Royal Ac. of Music de Londres. Dispone de un violín Antonio Stradivari, de 1709, cesión de Jonhatan Molds, entre sus registro, pata LSO Live, destacan los 24 caprichos para violín solo de Paganini.

Johannes Brahms- Concierto para violín en Re M. Op. 77- única obra en este estilo, compuesta en Pörtschach, obra maestra a la que se atribuye una renovada vitalidad tras su viaje a Italia realizado en verano de pocos meses antes, en compañía de su médico Billroth y de Karl Goldmark, en un período que aportará un nutrido número de obras  mientras disfrutaba de un reposo en un retiro al lado del lago de Worth, allí cobrarían cuerpo obras como la Segunda Sinfonía Op. 73 o  la Sonata Op. 78, dignas por su especial riqueza e invención. Para esta obra, merece mentarse su relación con el virtuosos J. Joachim, una amistad de venía de largo, aunque nuestro compositor no disimulase ciertas incertidumbres, obligando a revisiones y correcciones, lo que le obligaría a confiarse en su inseparable colega, sin alcanzar un acuerdo definitivo, por la idea estudiada de determinados pasajes. Según Bussi, la obra tendría detalles imposibles de abordar por parte de los violinistas de entonces según los cánones de ejecución admitidos, por el despliegue de las acrobacias. El Allegro ma non troppo, en forma de sonata, presenta un planteamiento imponente y complejo, de soberbio aliento sinfónico, en claro enfrentamiento con los asimilados de Mendelssohn, Schumann o Max Bruch. Tres temas de la orquesta en extenso desarrollo, dan paso al solista desde un inicial lírico y un segundo inquieto, además de apasionado, dentro de una respuesta orquestal casi desmesurada que tras la cadenza, apunta a una repetición fastuosa.  El Adagio, en forma  tripartita, siempre soliviantó a la  crítica más acuciante, en cuanto se le tilda de una especie de limbo inundado por luz luminosa del solista, precisamente por sus atrevimientos milagrosos en su evolución en cuanto a las libertades concedidas al arco, con una respuesta del oboe que se convierte en representante del protagonismo melódico y que para estudiosos, ofrece la recuperación de una melodía bohemia a la que oportunamente se añaden densas y difusas sonoridades provocadas por las maderas y los metales al tiempo que el solista se limita a proponer suaves arabescos, distanciándose en lo posible de puros juegos virtuosísticos.  El Allegro giocoso, non troppo vivace, sinfónico por excelencia, quizás pueda recordar un estilo beethoveniano, por su revuelo alla pari, entre el violinista y la orquesta, que nos ofrece una faceta característica del compositor, también en parte como recopilador de melodías populares. El tema de la entrada, se confirma precisamente por el solista, un aire libre, rápido y resuelto, que se manifiesta como no demasiado vivace, una posible aportación entre líneas, como invitación asumible de Fritz Kreisler, marcada por el tono heroico y rudo a la vez, dentro del espacio de lo que daríamos por entender, un sabor zíngaro que venía ya de tiempos atrás, el respeto dentro del estilo de Rondó, resulta libremente tratada y un segundo tema, quedará al tiempo expresado en Vivace preparando un tercer tema que bascula entre dulce, sereno y melancólico, resultando como puede esperarse un contrapunto con respeto a la vivacidad de los otros. La coda agitada termina por subrayar una modificación en el ritmo, contribuyendo con ello a un arrollador resultado. La obra como tal, fue presentada el 1 de enero de 1779, en la Gewandhaus, de Leipzig, interpretada por su amigo Joachim, bajo la dirección del autor, sin obtener el éxito esperado, su novedad superaba la impronta típica de los virtuosos, a favor precisamente de los solistas, en ese diálogo con la orquesta.  Un concierto ligado con la Segunda Sinfonía, no tanto por la tonalidad como por su carácter, porque cuando el violín despliega el más arduo virtuosismo, es ante todo portavoz de los mensajes poéticos del compositor.

El Cuarteto Op. 25, de Johannes Brahms, en versión de Arnold Schönberg, una transcripción que para Bussi merece un especial mención, aceptando el profundo conocimiento y admiración reconocida, de la obra camerística brahmsiana, un trabajo de 1937, durante su estancia en los Estados Unidos, una invitación surgida entre otras propuestas en el ámbito local. El hálito sinfónico de esta obra, le complacía especialmente y la consideración de que era interpretado pocas veces, le indujeron a abordar la experiencia, llegando en esta orquestación a definirlo como la Quinta Sinfonia de Brahms, idea del entusiasmo por esa familiaridad de casi medio siglo con el maestro alemán y su estilo, sin ir más allá de lo que él habría hecho, respetando con absoluto cuidado todas las leyes que obedecía y resolviendo los graves problemas que la empresa planteaba. Este trabajo fue estrenado por la O. Filarmónica de Los Ángeles, dirigida por Otto Klemperer. En una serie de conferencias posteriores (1949), Schönberg plantearía la temática Brahms el progresivo, relatando el caso de Brahms como un músico que podría mostrar su propia gran comprensión, buen juicio y conocedor, observando en su  Primera sonata para piano, las similitudes con la Hammerklavier, de Beethoven. El Cuarteto Kolisch durante su estancia en California, grabaría los Cuatro cuartetos de Schönberg,  y el Cuarteto para piano en Sol M. Op. 25, de Brahms, no modificó en nada esa composición en un trabajo iniciado el 2 de mayo de 1937, quedando concluido el 19 de septiembre. En carta enviada a Nicolas Slominski, Schönberg mencionará un tema del scherzo, procedente de la Sinfonía inacabada como primer ejemplo de dodecafonismo en el conjunto de su obra. El método de composición en doce tonos, había tenido en él varias etapas previas. El primer paso se había dado aproximadamente a finales de 1914, cuando esbozó la última parte de La escala de Jacob, que nunca llegaría a terminar. El Scherzo de esta sinfonía, estaba montado sobre un tema que constaba de doce tonos, obra de un período que mantenía sus compromisos docentes en la UCLA, y la serie de publicaciones en forma de libro que vendría bajo el título de Fundamentals of Musical Compositions, que editaría Gerald Strang. T.W. Adorno diría que hay una dinámica que desde el Jugendstil arrastra hacia el expresionismo la música de Schönberg quien realizó esa transición a partir de sí misma: por su expresión carente de todo ornamento, ese movimiento en su obra resulta  tan auténtico porque se realizó no en virtud de un propósito estilístico, sino dentro del progreso técnico de la obra, en el rechazo de los accesorios ornamentales.

Ramón García Balado

19/03/2026

Joan Magrañe y F. Schubert, en la EAEM, en invitación abierta

Escola de Altos Estudos Musicais


Concierto de alumnos de la Escola de Altos Estudos Musicais en su sede-día 21-, después de las sesiones en las que fueron partícipes como colaboradores de la RFG, en la Sala Ángel Brage, del Auditorio de Galicia el pasado jueves y la del día siguiente en el Auditorio de Vilagarcía de Arousa, dirigidos por Amandine Beyer, artista en Residencia estas dos últimas temporadas para un selecto programa entre obras de Jean- Philippe Rameau, Jean-Marie Leclair, Georg Muffat y Justin Heinrich Knecht.   Dos serán los compositores de esta cita comenzando por Joan Magrané, quien  aporta el Andante tranquillo (Impromtu pour orchestre), un compositor que recibió sus primeras lecciones de composición con Ramón Humet, ampliando en la ESMUC, de Barcelona, con Agustín Charles para seguir en la Kunst Universität de Graz, en Suiza, con Beat Furrer, ampliando de inmediato en el Conservatorio Superior de Música y Danza de París, con Stefano Gervasoni, siendo laureado en la Ville Medici (Roma, 2016), y recibiendo la nominación posterior como miembro de la Casa Velázquez de Madrid entre 2017/8, siendo compositor invitado de instituciones como  La Pedrera (Barcelona), o el Palau de la Música de la Capital Catalana, el CNDM o el Auditori. En su creación remite a referencias poéticas y artísticas que van desde Ausiàs March y Joan Rois de Corella a Joan Miró y Perajaume, siendo su música interpretada por artistas y grupos de notable relevancia como el Ensemble Intercontemporain, a Isabel Faust, el Quatour Diotima, Graindelavoix, la London Sinfonietta, la ONE, la BBC Scottish Sympohony Orchestra, la OBC, la Kansas  City Symphony o el Neue Vocalsolisten, el Lucerne Festival, el Teatro Real, el Liceu de Barcelona, el Auditorio Nacional y el Palau de la Música. En el espacio escénico, destaca su obra  Diaèlegs de Tirant e Carmesina, e Intérieur, con estreno en el Théâtre du Chatelet (2021), con el Ensemble Intercontemporain y Mattias Pintscher. Recibió el XXXI Premio Reina Sofía de Composición y parte de su obra fue editada por Éditions Durant y Ficta. Sobre la pieza que tendremos, el Andante tranquillo (Impromtu pour orchestre), confirmará que en cierta manera, es un homenaje a Alban Berg, un compositor por el que siente una personal fascinación, en un juego de referencias a algunas de sus características, como la búsqueda de una constante expresividad o el tratamiento del fraseo (una utopía en la convergencia observada en las voces de los instrumentos), o un juego estructural (la pieza goza de una estructura casi simétrica, una especie de espejo que nos responde con un reflejo medio velado, no del todo preciso) o un uso de criptogramas musicales.  La breve pieza, se incluyó en la serie Cometas, propuesta de temporada de la RFG, y que a lo largo del curso nos ofreció obras en estreno con un especial cometido, a favor de los nuevos creadores, dentro de una tentadora aventura, obligada por la urgente brevedad de las piezas. El concierto ofrecido el 11 de diciembre del pasado año, incluía la Obertura de Coriolano y la Sinfonía nº 1, en Do M. Op. 21 , de Ludwig van Beethoven, y el Concierto Rumano de György Ligeti (1923/ 2006), obra en las proximidades de las Danzas folklóricas, de Béla Bartók, o las Rapsodias rumanas de G. Enescu, un ensalzamiento de las sonoridades populares en un perfecto destilado de sus ancestrales esencias que han irradiado hasta el presente. La sesión, había servido para la elección del nuevo director asistente, entre ocho aspirantes entre los que pujaron en la final Stefano Boccacci, Javier Huerta Gimeno, Leonard David Wacker y el elegido César Ramos, quien había sido galardonado con el Premio Rudis Martinus van Dijk, en los Países Bajos, realizando una labor de estancia en la Residentie Orkest Het Balletorkest. Destaca por su interés en la defensa de los repertorios de música contemporánea, tras fundar el Ensemble Habana XXI, con la directora francesa Nathalie Marin, destacando como Director Adjunto de la Orquesta Sinfónica de Matanzas, entre 2021/3, labor que compaginará como Artist- in- Residence, de Ediciones Espiral Eterna, la del compositor Leo Brouwer.

Franz Schubert- segunda obra en cartel con la  Sinfonía en Do M. D. 944 (La Grande)-trabajada en Gastein hacia 1825 y preparada para el estreno en la Gesellschaft der Musik freunde, convirtiéndose en su obra monumental por excelencia en el espacio de sus cuatro tiempos. El Andante Allegro ma non troppo, vale como un pórtico de grandes dimensiones a través de un tema pleno de nobleza merced a la entrada con trompas al unísono que preparan el Andante, clave del movimiento que repetirá en maderas con respuesta de toda la orquesta, tras un motivo ascendente de ritmo con puntillo, volverá el tema sobre un contrapunto de cuerda con tresillos que se alarga hasta llegar a un acorde en Do M., preparando la entrada del Allegro ma non troppo enérgico gracias al diálogo de trompetas y cuerdas que alternan con relaciones entre tónica y dominante, con un ritmo con puntillo que alcanza un acorde en fortissimo. Antes de la llegada del final, con la exposición de trombones bajo una idea insinuada por las cuerdas, hace resonar el motivo del Andante para concluir en la tonalidad de la dominante de Sol M., pasando por pasajes sucesivos hasta la repentina interrupción de una cadencia en fortissimo que implica un efecto sorprendente dejando los clarinetes el cometido de los acordes de acompañamiento. Otra cadencia que desemboca en Do M., precede a la reexposición relativamente regular,  esta vez en Do m., una evocación del comienzo, cierra con una coda Piú moto en la que se vislumbra de forma clara el tema del Andante en su absoluta plenitud.    El Andante con moto, a través de siete compases de cuerdas, marca el temple rítmico de este movimiento, antes de la entrada del oboe, que repiten clarinetes y maderas. Trompas y fagotes en largas notas tenidas avanzan un nuevo episodio en Fa M., para encontrarnos con vientos y cuerdas que ofrecen una melodía transparente y llena de serenidad. Toques de trompas resuenan para cerrar un estado de transición que nos ubica en el primer episodio, enriquecido por llamada de trompetas, trompas en  distintas variaciones con una marcha que se reanuda hasta alcanzar un fortissimo. La cuerda en pizzicato, apunta una respuesta en un episodio mientras prepara una nueva melodía en un lirismo exaltado por cálidas sonoridades de chelos y oboes magníficamente enriquecidas hasta completar con una idea que se desvanece con una obstinada energía.

 El Scherzo allegro vivave, amplio en sus proporciones gracias a la variedad de sus temas, se expresa en el contexto de la forma sonata, comenzando con un dibujo rítmico de ostentosa energía con una idea de cuerdas a la que responden los instrumentos de viento-metal que valen de acompañamiento a un tiempo del que brota un protagonismo de cuerdas en los primeros violines, seguidos de un canon de chelos, con una melodía cuyo ritmo de tres tiempos, resulta irresistible antes de cerrar en fortissimo preparando una nueva melodía con pesados acordes ensombrecidos por sonoridades de trombones, frente al canto de las maderas, con una vuelta apoyada en ritmo de vals en manos de chelos al tiempo que la flauta nos hace escuchar una sugerente idea melódica. Dominan las maderas durante la exposición con un canto nostálgico cuidadosamente orquestado dejando la impresión de un talante imperioso entre perpetuos cambios de color, entre repentinas modulaciones de mayor a menor, hasta una nueva llamada de trompas que nos traslada al trío con sus dos temas en su amplitud dinámica que se mantiene permanentemente.

 El Allegro vivace,  uno de los finales más apoteósicos y que ya aparece desde el primer tema por su llamada de tutti, dispondrá de una respuesta en la cuerda sobre notas del acorde perfecto en un motivo ascendente cargado de energía en respuesta a una larga frase animada por tresillos de corcheas enunciada por oboes y violines. Una sección determinada por la dominante de Sol M., aporta dos compases de silencio antes de la aparición de un segundo tema, introducido por trompas y clarinetes. Un trazado ascendente acrecienta la tensión, auspiciada por la llamada del comienzo sobre un pertinaz acompañamiento de los tresillos que paso a paso, reafirma los contrastes dinámicos, al tiempo que una frase conclusiva que completa la sinfonía gracias a un juego de fluctuantes tonalidades tras una transición de masivos acordes de los timbales, de las trompas, los fagotes y de los trombones, en un retorno repetido en canon por violines a través de un desarrollo que prepara una actitud relajada y una pulsación irresistible que expresa el triunfo de la marcha. Schubert no llegó a escuchar nunca  esta obra y los integrantes de la Gaselleschaft der Musikfreunde, renunciaron al aceptar que la obra, sobrepasaba las posibilidades reales de las que entonces disponían, siendo Robert Schumann quien velase por ella, para su ejecución con la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig  con Mendelssohn, el 21 de marzo de 1839.

Ramón García Balado

17/03/2026

Amandine Beyer: Retrato de la naturaleza, desde Rameau a J.H.Knecht

 Auditorio de Galicia, Santiago

Auditorio de Vilagarcia de Arousa


La artista invitada de nuestra R.F.G. repite por segunda vez tras su sesión con el clavecinista Diego Ares en un programa de parecida configuración, esta vez con obras de J.P. Rameau, Jean- Marie Leclair, George Muffat y un compositor que para el común de aficionados serán nuevo por su infrecuente aparición, Justin Heinrich Knecht- día 19, a las 20´30 h., con la acostumbrada sesión de Preconcierto, con alumnos de Curso Avanzado de Especialización  orquestal- 19´30, quienes ofrecerán una serie de piezas representativas entre las que destacan el Prologue en  Re m., de Les Fètes de Polimnie, de J. P. Rameau; un par de movimientos vivaldianos, de los Conciertos RV 781 y RV. 103; también otro del Concierto S. 234, de J.D. Heininchen; la Sonata a 4, en Do m., de J.G. Pisendel; bailes venecianos en una muestra que se reparte entre  un Minuetto alla Scocese; una Furgonette, la Germonte; la Guerra d´amore y La Bretagne, el Adagio en Re m., del Concierto nº 2, del Op. 9, de T.Albinoni y un tiempo del Concierto en Re m. RV 564, de A. Vivaldi. Protagonismo cobra la figura del bailarín y coreógrafo Oliver Fourés, un complemento propicio para  el programa de día, que repetirá al día siguiente en el Auditorio de Vilagarcía de Arousa. Nuestra Amandine Beyer, modelo de desbordante entusiasmo hizo posible la realidad que fue su grupo Gli Incogniti, mientras cubría experiencias con la coreógrafa Anne-Teresa de Keersmaeker, de la Compañía de danza Rosas, y llevaba a buen puerto el registro de las Sonatas del Rosario de H. Ignaz Franz Biber y mantenía labores docentes en la Schola Cantorum Basiliensis. Oliver Fourés, estudió en el Conservatoire Superieur de Dance de Paris, con Attilio Labis, para continuar en la Compañía de Roland Petit, en los Ballets de Marseille, en la UWE de Scholz; en la Leipziger Staats Oper; la Wien Oper e integrarse en el Studio Archtanz de Tokyo, a partir de 2002, promoviendo el  Instituto Vivaldi de Venecia, figura que siempre atrajo su atención profesional artística en amplias perspectivas, con resultados tan curiosos como su chocante trabajo de tesis, titulado Per li Coglioni, un atractivo monográfico sorprendente en sus procedimientos de posicionamiento.

Justin Heinrich Kncht (1752/1817), compositor que cerrará el programa, ofrece la Sinfonía Pastoral en Sol M. (El retrato musical de la naturaleza), obra que cabe en el apartado de piezas instrumentales al tiempo que destacaría como organista e importante virtuoso de otros instrumentos, dejándonos para la posteridad un importante catálogo de creaciones que se conservan en el Wieland Archive de Biberach y en la Kieck Collection, de la Universidad de Tübingen. Fue kappelmeister en la St. Martin Church, en Stuttgart, una labor que ampliará en otras capitales alemanas mientras componía música sacra desde salmos y géneros de obligado oficio, lo que no le impidió dedicarse a obras profanas como las óperas de las que quedarán trabajos como  Die trevery Kóhler; Der Lahme Husar; Die Entfühnrung aus dem Serail, Un precedente del mozartiano; Ubaldo; Feodora; Die Gloke; Die Aeosgharte oder der Triumph der Musik und Liebe, repartidas entre melodrama o comedias sobre libretos servidos por compañeros de travesía en común aventura de convivencia. Un compositor que como otros de la época, se recuperan tras un largo período histórico.

Jean Philippe Rameau- Suite de la Pastoral heroica Naïs- composición emparentada con Zaïs, en el espacio de las comedias y pastorales entre las que nos encontramos con títulos como Platée y Les Paladins, preparando el espacio para títulos como los que se encuentra Naïs, obra elaborada sobre un texto de Cahusac, en la que se pone como manifiesto la preferencia por las temáticas alegóricas y metafísicas pactadas con el libretista en un mundo mitológico de un orientalismo mágico. En la obra pareja Zaïs, destaca la inspiración en su obertura de ideas procedentes de Les Elements, de Rebel, un presagio estilístico de La Creación de F.J. Haydn, en su descripción de El Caos, que resulta claramente innovador. La obertura de Naïs, ópera con un prólogo y tres actos, de los que sale la suite, había sido un trabajo para conmemorar la Paz de Aquisgrán resultando un pasaje descriptivo en su evolución por su representación de escenas de la guerra entre estruendos efectos sonoros expuestos por las secciones orquestales ya desde esa obertura en la que los gigantes que parten para asaltar el cielo, resultan fulminados. Unas fuerzas que resultan auspiciadas por el protagonismo de Júpiter, Neptuno y Plutón y que posee una amplitud en cuanto a colorido y actitud de recursos en juego, que nos trasmiten los cuadros de Lebrun. Parecería que Rameau se encontrase cómodo en estos pasajes sobrenaturales expresados musicalmente por fenómenos extraños, esos recursos que no serían posibles de expresarse con palabra. Encontramos en su música sonidos, ritmos y alianzas tímbricas no escuchadas hasta entonces que nos abren las puertas de mundos sonoros que nada tienen que ver (nada que oír), con las convenciones de las épocas precedentes. Sin embargo, según llegó a aceptarse por analistas y estudiosos, Rameau es también un gran creador de melodías que sobrepasa la realidad de estas composiciones instrumentales en forma de suite.  La fuerte impresión pictórica puede descubrirse en los grandes cuadros escénicos que se manifiestan de forma paródica como sucede en obras del estilo de Platée y Les Paladins.

Jean- Marie Leclair- Concierto para violín, en La m. nº 5 Op. 7,- compositor perteneciente a una familia de músicos conocido como Jean Marie l´Aine (1697/1764), fue artista viajero e incansable que como virtuosos se harían respetar en sus largas travesías, siendo halagado y bien recibido por su indiscutible genio creativo, especialmente en la corte de Orange, antes de ser condecorado con la Croix du Lion, en Holanda, Fue especialista en el uso de las dobles cuerdas con una asombrosa precisión técnica y una capacidad resolutiva repartida entre las influencias tanto italianas como francesas tras formarse con G.B. Somis, en Turín, como fiel continuador de su maestro. París le acogió precisamente tras la presentación de sonatas y sus conciertos, en la serie de los Concert- Spirituel que complementará en los compromisos en Versalles, a partir de 1773, plaza a la que deberá renunciar por su duro enfrentamiento con J.P. Guignon, continuando de inmediato con sus nuevos destinos en Londres o La Haya, en calidad de maestro de capilla de la capilla del potentado François de Liz, y posteriormente en Cassel, en donde se encontrará con P. Locatelli, precisamente en un momento en el que no le faltarían mecenas que velaron por su futuro. Sí  vendrían las posibilidades de editar lo más sustancial de sus obras desde el Op. 1, dedicada a su compañera Louise Roussel y su única ópera Scylla et Glaucus, estrenada en L´Opéra en 1746, y dedicar sus años postreros al servicio de sus alumnos y el duque de Gramont, dirigiendo su propio Théâtre Puteaux, en las cercanías de París. Su música se expresa en una síntesis de estilos franceses e italianos, plenos de valores rítmicos y ornamentaciones delicadas con gran exigencia para la parte violinística muy  a la altura de sus manifiestas cualidades expresivas, dejando ejemplo de gran destreza y habilidades en sus más firmes posibilidades desde dobles trinos y trémolos, expuestos en la mano derecha, de propia invención y con un asombroso dominio del arco de una sorprendente brillantez de agilidad.

Geoge Muffat (1653/1704)- Concerto grosso nº  12, en Sol M. (Propitia Sydera)-,  compositor muy activo en Alemania del Sur y que destacará por su música instrumental publicando importantes tratados teóricos desde el comienzo de su carrera, ya desde sus viajes a París (1663/9), a Baviera (1674), a Viena en donde no lograría el puesto ansiado, recibiendo mayores consideraciones en Praga, Roma y Ausburgo (1690), como organista y músico de cámara, del arzobispado de Salzburgo, bajo la autoridad de Biber (1680/2), y como kapellmeister del obispo de Passau, lo que le permitió ampliar su trabajo sobre el Florilegium primum. Inspirado por su relación con Jean Baptiste Lully e igualmente con Arcangello Corelli, o su maestro Pasquini, Muffat emprendió la divulgación en Alemania de los géneros franceses e italianos que cuidaría con un particular interés, publicando su tratado teórico Armonico tributo, recopilación de Concertos grossos- como el que tendremos y con clara influencia de Corelli, en especial para ensembles de cuerda a cinco voces, obras que tendrán acogida en Roma. Se recuerda en  especial su Florilegium primum al que seguiría el Florilegium secundum (1698). Una serie de suites que editaría en Alemania J.S. Kusser, un protegido de Lully y que tuvieron una publicación parisina en 1682, que conservaban lo más significativo de su estilo en el estilo francés. A esas publicaciones seguirán las Regulae concentuum partiturae, sobresalientes por su destilada escritura.

Ramón García  Balado

13/03/2026

Exotismo Ibérico con la Banda Municipal

Teatro Principal, Santiago de Compostela


Concierto de la Banda Municipal dirigida por su titular David Fiuza Souto, destacando como solista la oboísta Lidia Iglesias Vaamonde en el Teatro Principal- día 15, a las 12´00 h-, para un programa que ofrece un par de obras Serge J. Mathieu Lancen; el Camino Real, de un asiduo como Alfred Reed; Diferencias on a Old Spanish Song, de Yashuide Ito y de Aldo Rafael Forte, con su Dance Suite on a Spanish & Latin Rhythms. Lidia Iglesias Vaamonde, con una carrera ya consolidada, colaboró con nuestra Banda Municipal ya hace unas temporadas dentro de las Xornadas de Música Contemporánea 2017, para una sesión que repartía una miscelánea de encuentros entre las raíces latinas y el jazz de mejor escuela, en un cartel que incluía obras de Gleen Miller, sobre arreglos de Paul Murtha; también Alfred Reed, con la Second Suite for Band; Frank Tichelli, y su Blue Shades; Antonin Dvorak, y las Danzas eslavas, Op, 46, para completar Hidas Frigyes y sus curioso Coriolanus. Ballet, en forma de suite para banda, obra de 1980.

Serge J. Mathieu Lancen (1922/2005), tendrá el Concierto para oboe y la Symphonie Iberique, compositor parisino, notable pianista nacido en un ambiente familiar poco musical, aunque su madre era pintora, llegando a escribir su primera pieza a edad temprana, mientras ingresaba en el Conservatorio de París, en donde tuvo como maestros a la insigne Marguerite Long, ampliando también con Rose Lejour y Lazare Lévy, unos estudios que hubo de abandonar durante un período a consecuencia de los años de guerra. Volverá al Conservatorio para asistir a las docencias de Noël Gallon, Henry Busser y Tony Aubin, en armonía, contrapunto y composición, obteniendo su Primer Premio en 1949, antes de conseguir el Prix de Rome, por su cantata Bettina, en 1950. Una etapa productiva con resultados como el Concertino para piano y orquesta; Domino, para piano; las Trois chansons dans le style français, sobre la poética  de Jean Courçay, para flauta, voz y piano. De esa etapa, será la amistad que le acercará a su condiscípulo Désiré Dondeyne, un colaborador y colega de aventuras, que le descubrirá el mundo del repertorio para banda con el aliciente de que a partir de los años 60, centrará un mayor atención en este espacio creativo, siendo elegido en 1985, miembro del Comité Directivo de la Association for Symphonic Bands and Ensembles, sin olvidarse de su dedicación personal a los conciertos como solista y la composición dentro de los géneros más diversos. Su obra destaca por el profundo enraizamiento en los estilos franceses, por la calidad y el equilibrio conseguidos, acercándose en cierto modo al estilo de Les Six, en su neoclasicismo, emparentado con las influencias del jazz, en un intercambio fructífero de influencias, observables en obras como el Concerto pour flûte et orquester; la Mannhattan Symphonie- precisamente en colaboración de Désiré Dondeyne. O el Concerto pour contrebasse. También fue miembro de la SACEM, quien le tendrá en cuenta para algunos de sus importantes premios.

Alfred Reed- El Camino Real- habitual en las programaciones de la Banda, es un compositor de tendencia neoclásica, autor de más de doscientas obras, destacando igualmente como director por sus compromisos en los Estados Unidos. Nacido en Nueva York, pronto iniciará sus labores como estudiante, aunque en los años de la Segunda Guerra Mundial le verían destinado a servir en el 529th Army Air Force Band, una escuela de aprendizaje que supondría el dominio de nuevos patrones profesionales, compaginables con el período de formación en la prestigiosa Juilliard School of Music, en donde tendría como maestro a Vittorio Giannini, especializándose en el espacio de arreglista de gran prestigio, tras realizar su tesis de graduación, llegarán trabajos como los compromisos para las cadenas NBC y ABC, en un momento en el que se prestigiará por obras como la Rhapsody for viola and orchestra, ganadora del Luria Prize de 1959. Fue miembro del Beta Tau Chapter of Phi Mu Alpha Sinfonia, entidad dedicada a labores de cooperación entre artistas y aficionados, entre los años 1955/66, y ejerció la docencia en la University of Miami, en donde colaboró con el compositor Cliffton Williams, desde el año 1966 y editor de la Hansen Publcations. El apartado de su legado, está recogido por la Tokyo Kosei Wind, y en el espacio de obras para banda, merecen mención la Greensleeves, para Concert Band; A Northern Legend (1972); In Memoriam, and Elegy for the Fallen (1973); First Suite for Band; A Festival  Prelude (1962); A Jubilant Overture (1970); A Ceremonial Fanfare (1972); The Pledge of Allegianca, for Concert Band o la Ballade for saxo soprano y orquesta.

Aldo Rafael Forte- Dance suite on Spanish & Latin Rhytms (1993), obra en tres tiempos que describen corridas de toros, bailes latinos, detalles carnavalescos, obra que se dio a conocer por la Boston University Wind Ensemble y en nuestro país por la Banda Municipal de Barcelona, un compositor que también compuso trabajos como Impresions Prints (2000) que remite al mundo plástico de Manet y Renoir, en un intento de aproximación de estéticas o Dalí, en dos tiempos The Unicorne y Don Quixote, elaborada sobre armonías oníricas. Sus  raíces se reflejan en el conjunto de sus creaciones, como la Dance Rhapsodie para tuba y banda; Pastiche. Concert Dances for trombón band,  aceptando su herencia paterna, un maestro de guitarra clásica, que se constata en sus obras, en un creador que estudió en la University of Tennesse y en la South of Mississippi, mientras se especializaba en arreglos en la USAF Heritage of  American Band, de Virginia. Había tenido como maestros a Ross Lee Finney, William Presser y Robert Jager, añadiendo una etapa europea en la que trabajó con la Southwest German Radio Orchestra y la Orquesta Filarmónica Bouslau Martinu, de la República Checa. De entre sus obras reciente, destaca la Sinfonía nº 1 para banda, del año 2022. Sus registros están editados por los sellos Naxos, Klavier y Polyphonia, ejemplo de sus labores en espacios como el Carnegie Hall o el John F. Kennedy Center for Performing Arts of Washinntong.

Yasuhide Ito- Diferencias on a Old Spanish Song-músico nacido en Hamamtsu, y que tras su formación como pianista pronto se interesó por el repertorio para instrumentos de viento, con ejemplos como Gloriosa  o las Escenas Festales, entre otros trabajos como los dedicados al piano como Guru- Guru y la experiencia que más tarde llegará por su ópera Mr Cenicienta, sobre libreto del poeta Ryochi Wago, realizando lo más nutrido de su repertorio instrumental para la Tokyo Wind Band, con la que realizará una extensa gira por distintos países de Asia. Obras suyas son también The Symphony (1996), y las Melodies for Wind Ensemble, para la Tokyo Kosei Wind Orquestra, estrenó como solista obras de Trevor Wye, William Bennett, Steve Mead, Brian Bowman, Miura  Toru y Sugawa Nobuyen.

Karl-Heinz Steffens: Obras de Mozart y R. Schumann con la OSG

Palacio de la Ópera, A Coruña Karl- Heinz Steffens dirigirá a la OSG en el Palacio de la Ópera de A Coruña ofreciendo en programa le Sinf...