06/07/2026

Cuarteto Brétema, en el Curso Airas Nunes

Casa das Máquinas, Santiago de Compostela


A Casa das Máquinas acoge al Cuarteto Brétema dentro del Curso Airas Nunes- día 8, a las 20´30 h-, con obras de Gustav Mahler y W. A. Mozart, agrupación con formación en la ESMUC y que recibió asesoramientos del Cuarteto Casals- Vera Martínez Mehner, los hermanos Abel y Arnau Tomás, ampliando con Cristina Cordero, para consolidarse en los estilos camerísticos, que les llevará a probar profesionalmente en certámenes de ámbito internacional, que se confirma en los resultados artísticos obtenidos. Mario Rabanal Freire, violín, tuvo como maestro a Yuri Volguín y colabora con la OSG, bajo la dirección de Roberto González-Monjas, tras haber recibido una beca de la Fundación Anna Riera 2025/6; Sara León, viola, tuvo como maestros a Asan Pillai, Jonathan Brown, Laure Gaudron, Wenting Kang, Thomas Riebl, o Ana Puig, en la ESMUC, siendo miembro de la O. Nacional de Catalunya, y académica en la Franz Schubert Philharmonie Orchestra además de acompañar a solistas como Maxim Venguerov o Daishin Kashimoto. Nuria Pons Orfila, chelista, siguió estudios en la ESMUC, con el profesor Cristoforo Pestalozzi, además de integrarse en la Jove O. Nacional de Catalunya, en la Mahler Chamber Orchestra participando en galas de divulgación, trabajando con directores como Xavier Puig, Isabel Rubio y Andrés Salado; Iván Carpintero Vivar, piano, cursa masters también en la ESMUC, donde realizó el Grado Superior, habiendo ganado primero premios como el Linares Marisa; Julio García Casas; siendo becado por la GO Kunstakademie  Gent, y clases de R. Akarratsu, A. Fiderkiewicz o G. Díaz Jerez.

Gustav Mahler, en una obra primeriza, el Cuarteto en La m., para piano y cuerdas, del año 1876, composición sin dedicatoria y estrenada en el Conservatorio de Viena, el 10 de julio, de 1876, teniendo una primera edición completa a cargo de Sikorski (Hamburgo), en 1973, edición de Peterr Ruzicka; obra en un tiempo Nicht zu schnell (No demasiado rápido), una especie de Andante en estilo bitemático. Abundan las polémicas musicológicas dejando como resultado este nombre para lo que será la obra, con la insalvable duda de quedar como un trabajo de sus años de Conservatorio, cuando el músico dudaba sobre sus intenciones hacia un futuro evidentemente incierto, el propio autor llegó a interpretar parte del teclado, en aquella fecha, ofreciendo en Jihllava la primera interpretación en tentativa pública, antes de intentar abordar los cuatro movimientos aunque la obra que conservaría su estimada Alma, incluiría tan solo dos; El Andante y un breve fragmento de 33 compases de un Scherzo, partes que publicaría Peter Ruzcika, quien editaría los resultados en 1973, casi un cuarto de hora, antes de que Alfred Schnittke, tan respetado en la actualidad, nos ofrezca una versión acabada, que revisaba el Andante inicial y completaba el Scherzo. Existe una primera interpretación del 12 de febrero de 1964, en Nueva York, en manos del pianista Peter Serkin, acompañado por el Cuarteto Gelimir. Una partitura que hace un uso fuerte y disciplinado del motivo y del desarrollo, muy cercano a Beethoven, mostrando una respetable expresividad lírica con detalles que nos acercan a Chopin y F.Schubert, lo que nos facilita entender la elección de la tonalidad, sorprendiendo el arranque de la obra, con sus temas entrecortados que establecen el ritmo del movimiento, en el que parece insinuar una antelación de la entrada de La noche transfigurada, de Arnold Schönberg.

W.A. Mozart -Cuarteto nº 1, en Sol m. K. 478-, obra del otoño de 1785, primera perteneciente a dicho género en un período dedicado especialmente a composiciones vocales mientras completaba Le Nozze di Figaro, estamos ante una impronta innovadora con tintes romántico, trabajo compuesto en cumplimiento del contrato debido con el editor F.A. Hoffmeister, quien le había encargado otras tres obras, en el espacio del cuarteto con piano, un estilo ciertamente insólito por su planteamiento instrumental, con una tonalidad rara en su producción y siempre ligada a mensajes de pesadumbre e inquietud, distanciada de los estilos de galantería y las convicciones al uso, aceptando quizás una posible sensación de ternura, sobre esta obra, Alfred Einstein, uno de los estudios de su obra de mayor arraigo, comentará: Este cuarteto ofrece a  sus intérpretes la ulterior dificultad de un tratamiento insólitamente serio, apasionado y profundo; no se trata ya en absoluto de una música mundana, que se pueda escuchar superficialmente con una sonrisa. En el rondó, de un tema de Johann Christian Bach, aparece un tema que florecerá en el de este cuarteto con piano y cuerdas, y como curiosidad a tener en cuenta, aparecerá en un comentario publicado en 1788, en el Journal des Luxus und der Moden, una mención detallada de la obra: Mientras otras piezas se tienen en pie, aunque estén mediocremente interpretadas, en esta composición mozartiana, no se puede escuchar tocada por simples aficionados. Esto ha ocurrido por cierto  varias veces durante el pasado invierno y así no podía gustar; todos bostezaban de aburrimiento por la incomprensible cháchara de los instrumentos que no conseguían encontrarse en los consabidos cuatro compases y cuyo imposible empaste no revelaba ninguna unidad de expresión. En este caso no hay base para pensar en el éxito exterior, en el favor de la moda o  en las alabanzas convencionales.  Los dos cuartetos con piano realizan perfectamente la síntesis de dos mundos opuestos, el del diálogo dramático y el de la introspección más concentrada, asunto que no sería posible sin la proximidad de la ópera Le Nozze di Figaro, bajo cuyo signo histórico y artístico, verían la luz estos dos cuartetos claramente parejos en fechas de composición.

Ramón García Balado  

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