Centro Cultural Afundación, Vigo
Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela
Quien fuera director de la RFG vuelve a tomar la plaza en dos sesiones con ella para los conciertos que se ofrecen en el Centro Cultural Afundación de Vigo-día 22 a las 20´00 h.- para continuar al día siguiente en el Auditorio de Galicia a las 20´30 h- ampliando con la serie de Conversando con…a las 19´45, de la que será protagonista el propio Paul Daniel. En el apartado de Cometas, se anuncia una pieza en estreno de Gabriel Erkoreka, compositor formado con Juan Cordero en el Conservatorio Arriaga de Bilbao, para seguir en la Escuela J.Guridi, de Vitoria, con Carmelo Bernaola y en piano con Alberto Nieto, antes de trasladarse a Londres en la Royal Ac. of Music, donde siguió las docencias de Christopher Elton, y cursos de interpretación pianística con Joaquín Achúcarro, Salomon Mikowski, Elza Kolodin y Malcom Frager, ratificando en el espacio de composición con G. Ligeti, F. Donatoni, H. Birtwistle y L. de Pablo. Fue fundador del Trío Bernaola, y desde 1998, paso a ejercer la docencia en la Royal Ac. of Music, siendo sus obras divulgadas por foros como el ISCM World Music Days (Manchester); Toru Takemitsu Awards Fest. (Tokyo); WRD Koln o el Auditorio Nacional. La naturaleza inspira en buena medida el conjunto de sus obras, con ejemplos como Nubes o Krater, en las que ya se adivina su opción por la predilección por estructuras contrastadas y dramáticas, donde la oposición de extremos aplicada a todos los parámetros musicales juega un papel preponderante, en una tendencia a novedosas combinaciones.
Fernando Buide- tendrá en atriles Mar ao Norde, obra que ya había sido encargo de la RFG, y que fue estrenada junto las Danzas rituales, de Midsummer Mariage, de Michael Tippett y el Concierto para violín, en Re m. op. 47, de J.Sibelius, tomando su obra su título de uno de los poemarios de Álvaro Cunqueiro, siempre a través del preciosismo del lenguaje que recreaba en su estética símbolos e imágenes marinos, imágenes que suelen fluctuar entre lo real y las representaciones que permiten encuadran su tratamiento para orquesta con un remarcado protagonismo de la sección de chelos, a través de seis instrumentistas con partituras diferenciadas y que intenta moverse entre las imágenes que propone la orquesta, esos chelos que parecen reverberar y diluir aquello que la orquesta expone, en esta obra elaborada sobre una única sección sin solución de continuidad, dentro de un talante calmo que recorre toda la composición. Su desarrollo muestra un carácter cíclico, dejando a las trompas un cierto protagonismo desde la lejanía.
Benjamin Britten- Four Sea Interludes, procedentes de la ópera Peter Grimes, Op. 33ª, una de sus obras escénicas por excelencia y que había sido estrenada en el Sadler´s Wells Théatre (Londres), serie de piezas evocadoras que recrean un espacio atmosférico cambiante, que no traslada a una pequeña villa de pescadores, en la que esa mar está siempre presente. En su evolución, el Primero Dawn (Alba) nos acerca a la introducción del Primer acto, quedando como un Preludio propiamente dicho a través de una naturaleza descriptiva que precisamente evoca la mañana grisácea y apacible al borde del mar, a través de una cantinela de talante Lento e tranquilo, a la vez que ágil, confiado a las flautas y violines en registro agudo que ayuda a imaginar el vuelo de gaviotas. Clarinetes, violas y arpa, resultan el mar y los metales graves con sordina, resultan la amenaza del océano, siempre dispuesto a saltar, especie de detalle que nos acerca a Debussy o al Sibelius de las Oceánides. El segundo Interludio- Sunday Morning, resulta una introducción del Segundo acto, igualmente descriptivo a través de una instrumentación brillante y refinada, evocada por el toque de campanas, (las cuatro trompas) recreando un ambiente festivo a través de las maderas mientras la cuerda grave anuncia una especie de cántico dominical. El tercer Interludio- Moonlight (claro de luna)-, encabeza el tercer acto, resultado la más precisa de las cuatro piezas a través de una música inmóvil que observa un tinte psicológico, animándose en la parte central gracias a las flautas, el arpa y el xilófono. El Cuarto Interludio Storm (tormenta), se ubica entre los dos cuadros del primer acto en una intención descriptiva, ligada al personaje central y a su comportamiento. Escrito en forma de Rondó, desencadena todas las fuerzas de la orquesta, matizando todas las asperezas del talante de Peter Grimes y su brutalidad.
Jean Sibelius- Sinfonía nº 3, en Do M. op. 52- iniciada en 1904, y que pasó por una larga maduración hasta su conclusión tres años después, mientras completaba obras como Pelleas y Melisenda y La hija de Pohjola, obra que tendrá estreno en Helsinki bajo su propia dirección en 1907, para repetir un año después en la Royal Society of London, en dedicación a Granville Bantok, para una obra que resulta diferente de las precedentes, rechazando la sobrecarga de romanticismo y toda inspiración nacionalista. El Allegro moderato, resulta impresionante por su línea y estructura a través de su tonalidad en Do M., en un vitalismo que le aporta una proyección dinámica, lo que llevará a situar este tiempo en comparación con los tiempos de entrada de los grandes sinfonistas desde F.J. Haydn, Mozart y los maestros de aquellas épocas, dejando una impresión de perfección formal dentro de un equilibrio reforzado, a través de una profunda unidad orgánica, ya desde el trazado observado en el primer tema, en su escritura, logrando una clara unidad tonal , debida al predominio de la sección de cuerda, entre transformaciones temáticas logradas gracias a una sutil orquestación, tramada por las esencias de la forma sonata. El Andantino con moto, quasi allegretto, se dispone en un cuadro de una serie de variaciones en espejo, a partir de un tema curioso derivado de la doble rítmica de 6/4 y 3/2, un episodio confiado a los chelos divididos con una profunda corriente de bajo que nos acerca a la impresión de un agua dormida. La tonalidad, en Sol sost. m., se enfrenta claramente con los movimientos precedentes. El Finale (Moderato-Allegro ma non tanto, de aspecto sombrío, resultará animado por una única respiración que se despliega a través de súbitos apuntes orquestales, para un final repartido en dos secciones, una primera en forma sonata cuyo desarrollo se ofrece sobre la segunda idea temática y una segunda que valora un tema opuesto, que por medio de una progresión sobre un ostinato rítmico- melódico, nos traslada a una poderosa intensidad de metales, un Finale, que no remite a ninguno precedente, suponiendo en el autor el primer ejemplo entre ritmo lento wagneriano subyacente y una dinámica beethoveniana, sobre el tempo rápido.
Ramón García Balado

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