20/01/2026

Alexandra Dariescu, solista del Concierto en Sol M., de M.Ravel

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

Auditorio de Ferrol 


Alexandra Dariescu
será solista del Concierto para piano en Sol M. de M. Ravel junto a la Pavana para una infanta difunta del compositor francés, el estreno en España de Stars,  de Mary Howe, la Suite de Pelléas et Mélisande, de Gabriel Fauré y la pieza de la serie cometa, encargo confiado a Lula Romero, en el Auditorio de Galicia- bajo la dirección de Johanna Malangré (quien será protagonista de la sesión Conversando con… en la Sala Mozart- 19´45 h.), día 22, a las 20´30 h-, repitiendo mañana en el Auditorio de Ferrol, a las 20´00 h., una pianista que recibió la beca Constantin Silvestri, tras su estreno con la O.F. de Moldavia, y que ampliaría con la beca de la Royal School of Music, presentándose en 2006 en el Bridgewater Hall, con el Concierto nº 15 de Mozart, con Andrea Ridder, en el Royal Northern College of Music, tras seguir las docencias de Mark Ray, Nelson Goerne, Alexander Melkinov y Dina Parakhine y seguir masters de la Guildhall School of Music and Drama, con Ronan O´Hora. Se presentó en certámenes como el Festival de Verbier, la Ac. de Villecroze, la Ac. Tibor Varga o el Festival de Gstaad, mientras seguía las docencias de maestros como D. Bashkirov, Menahem Pressler, Gabor Takács-Nagy, Philippe Cassard o Boris Berman. Joanna Malangré, titular de la O.N. de Picardie, es asistente de la O. de Lucerna y titular del Festival Hidalgo, graduada en las aulas de Johannes Schläfli (Zurich) y tras recibir asesoramientos de maestros como Bernard Haitink, Paavi Jarvi, Nicolas Pasquet o Reinhard Goebel, directora que ya estuvo con la RFG, en la serie (EN) Foco, estrenando De mar a mar, de Jacobo Gaspar, junto a las Danzas concertantes de I. Stravinski  y la Segunda Sinfonía, en Do M. op 61  de Schumann, contando con la presentación de la musicóloga Rosa Fernández.

Lula Romero, con obras para Cometa, cuenta con estudios en Graz después de haberse formado en el Conservatorio Manuel Castillo (Sevilla), en donde también ejercerá la docencia, y haber ampliado en el Royal Conservatoire (La Haya), con maestros como Giulius Bergeijk y Cornelius de Bondt, mostrando una actitud creativa ambiciosa en cuanto a planteamientos estilísticos, que han permitido ver estrenadas sus obras por grupos como Vertixe Sonora, KNM Ensemble Berlin, Nieuw Ensemble, Ligeti Akademie Ensemble o Zafraan Ensemble, dejándonos en preferencia obras de género camerístico de amplio espectro con Displace; Derive, Entmûndigung o Desencuentros. 

Para un programa habitual por las obras elegidas, una elección en estreno español de la norteamericana Mary Howe (1882/ 1964), con Stars  (1927), pianista y compositora  nacida en un ambiente musical propicio, ya que su madre Katherine Cornick Thomas era una conocida soprano, una de aquellas familias asentadas en Virginia, y su padre era un eminente filántropo. Su vida transcurrió en New Port (Rhode Island), recibiendo clases de la notable pianista Hermine Seron, antes de seguir el magisterio en París de Nadia Boulanger una vez asentada su carrera en Peabody, con Richard Strube, Ernest Hutcheson y Harold Ranfolph. Formó un dúo de larga trayectoria con Anne Hull (1920/35) e hizo posible la creación de la O. Sinfónica Nacional de Washintong, colaborando con Elisabeth Sprague Coolidge, además de compartir labores con Amy Beach, en la Asociación de Mujeres Compositoras de Estados Unidos, además de dinamizar el Departamento Musical de New York (Centro Kennedy). Destacan obras suyas como Poem; Sand; Pastoral de Primavera, violín y 13 instrumentos; Profecía 1972; Castellana, para piano y orquesta; la suite Potomac River y ciclos de lieder como los Goethe Sieben Goethesliedchen o las canciones tomadas de textos de R. Maria Rilke.

Ravel la Pavane pour une Infante défunte que conquistaría la estima de los salones, la admiración del público y en especial en su versión para piano entre las damas, aunque recibiese un juicio severo del autor, abocado a la versión orquestal hábil cuyo título entusiasmará a los aficionados a través de generaciones, podría hablarse de una imitación de Chabrier o de Fauré sin llegar a hacer una obra que ensombrezca otras de su ingenio. Un gusto arcaizante compuesta en dedicatoria para la princesa Edmond de Polignac  de la que Ricard Viñés  dará su primera interpretación  y cuya versión orquestal de 1910, se ofrecerá en los Conciertos Hasselmans parisinos a finales de 1911, bajo la tutela de Alfredo Casella, obra pausada y grave mostrando una paleta de recursos nítida y transparente ya desde los compases iniciales en medio de un clima de melancolía rodeada de colores apagados que reflejan afinidades con otros compositores de su época en esa estética impresionista que confirmamos en el Concierto para piano y orquesta en Sol M. calificado casi como divertimento por su virtuosismo que le acercará a las proximidades del jazz. Tres tiempos: Allegramente, confiado a la flauta piccolo a la que sigue un ritmo alegre y animado, el piano está expresándose entre arpegios que se superponen en dos tonalidades abocando a largos pasajes hacia el Adagio assai con su forma clásica que toma el modelo del Lento del Quinteto para clarinete de Mozart. La belleza en su conjunto se sustenta en la ambigüedad rítmica y las extrañas armonías además del  juego de las disonancias que dan cauce a este tiempo. El Presto en Sol M., plantea cuatro acordes con el piano en una carrera acelerada y tensa, entre fatídicos golpes del solista mezclados con respuestas de entusiasta volubilidad preparando motivos de posible inspiración folklórica en los que el solista muestra la dimensión de su protagonismo. Obra original por el uso que hace en su desarrollo de instrumentos como las trompetas, las trompas en permanente diálogo con el piano solista. Un concierto que sigue siendo obra maestra de Maurice Ravel,  gracias a su investigación sobre los medios tratados en lo relativo a la orquestación, añadiendo con sabiduría y conocimiento el necesario dramatismo en el reparto de los tres tiempos.

Gabriel Fauré-Suite de Péleas et Mélisande Op. 80 –obra deudora de la estética simbolista de Maurice Maeterlink, y de la obra homónima de Lugné Poe, estrenada en Londres por la actriz Mrs Patrick Campbell, por no hablar de la ópera de Claude Debussy. Fauré compuso su obra en mayo de 1898, para estrenarla en el espectáculo del Teatro Príncipe de Gales, de la que hará la suite sinfónica. Un Preludio Quasi adagio, con la cuerda cantando un primer tema de sublime delicadeza con un misterio que nos traslada a un fortissimo e allargando seguido de un descenso cromático que se traduce en un aire dramático que precede a una coda. La Hilandera resulta un breve andantino quasi allegretto para seguir con la Siciliana (Allegro molto moderato) escrita para la obra El burgués gentilhombre,  que quedo sin terminar. El molto adagio, que anuncia la muerte de Mélisenda nos descubre la Canción de Mélisenda,  de la  que el autor realizó la música de Eva y un segundo tema de La hilandera. Una marcha fúnebre, completa con un ritmo obsesivo mientras la música se eleva con una actitud contundente, en la tonalidad de Re m., con una coda que concluye el drama. Obra estrenada el 3 de febrero de 1901, en los Conciertos Lamoureux parisinos,  dirigida por Camille Chevillard, pero sin la Siciliana y la obra como idea, conserva en su desenvoltura el talante del simbolismo de Maeterlinck.

Ramón García Balado

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