27/03/2026

Amandine Beyer: gozoso retrato de la naturaleza

 Santiago de Compostela - 19/03/2026


La artista invitada de nuestra Real Filharmonía de Galicia repetía por segunda vez tras su sesión con el clavecinista Diego Ares en un programa de parecida configuración, esta vez con obras de J.P. Rameau, Jean- Marie Leclair, George Muffat y un compositor que para el común de aficionados serán nuevo por su infrecuente aparición, Justin Heinrich Knecht. Nuestra Amandine Beyer, modelo de desbordante entusiasmo hizo posible la realidad que fue su grupo Gli Incogniti, mientras cubría experiencias con la coreógrafa Anne-Teresa de Keersmaeker, de la Compañía de danza Rosas, y llevaba a buen puerto el registro de las Sonatas del Rosario de H. Ignaz Franz Biber y mantenía labores docentes en la Schola Cantorum Basiliensis.

Justin Heinrich Kncht (1752/1817), compositor que cerraba el programa, ofrecía la Sinfonía Pastoral en Sol M. (El retrato musical de la naturaleza), obra que cabe en el apartado de piezas instrumentales al tiempo que destacaría como organista e importante virtuoso de otros instrumentos, dejándonos para la posteridad un importante catálogo de creaciones que se conservan en el Wieland Archive de Biberach y en la Kieck Collection, de la Universidad de Tübingen. Fue kappelmeister en la St. Martin Church, en Stuttgart, una labor que ampliará en otras capitales alemanas mientras componía música sacra desde salmos y géneros de obligado oficio, lo que no le impidió dedicarse a obras profanas como las óperas de las que quedarán trabajos como Die trevery Kóhler; Der Lahme Husar; Die Entfühnrung aus dem Serail, Un precedente del mozartiano; Ubaldo; Feodora; Die Gloke; Die Aeosgharte oder der Triumph der Musik und Liebe, repartidas entre melodrama o comedias sobre libretos servidos por compañeros de travesía en común aventura de convivencia. Un compositor que como otros de la época, se recuperan tras un largo período histórico. Maestro del que se aceptaba la posibilidad de que tal obra, figurase en la biblioteca de Beethoven, quien apreciaba y conocía esta Sinfonía Pastoral, en la que pudo inspirarse, no en vano se planteaba en cinco tiempos, con comentarios programáticos, como detalles que retrataban una tempestad o el inicio con un Allegretto de reposado entrante. Obra en conjunto, que se distanciaba del resto del programa escuchado, más propiamente barroco, una singularidad de Amandine Beyer, por descubrirnos una obra que podría no haber tenido cabida en una propuesta similar, en medio de la tempestad atronadora de ciertos pasajes según el desarrollo del conjunto orquesta, que se completaría con una especie de himno festivo de agradecimiento colectivo.

Jean Philippe Rameau- Suite de la Pastoral heroica Naïs- composición emparentada con Zaïs, en el espacio de las comedias y pastorales entre las que nos encontramos con títulos como Platée y Les Paladins, preparando el espacio para títulos como los que se encuentra Naïs, obra elaborada sobre un texto de Cahusac, en la que se ponía como manifiesto la preferencia por las temáticas alegóricas y metafísicas pactadas con el libretista en un mundo mitológico de un orientalismo mágico. En la obra pareja Zaïs, destaca la inspiración en su obertura de ideas procedentes de Les Elements, de Rebel, un presagio estilístico de La Creación de F.J. Haydn, en su descripción de El Caos, que resulta claramente innovador. La obertura de Naïs, ópera con un prólogo y tres actos, de los que sale la suite, había sido un trabajo para conmemorar la Paz de Aquisgrán resultando un pasaje descriptivo en su evolución por su representación de escenas de la guerra entre estruendos efectos sonoros expuestos por las secciones orquestales ya desde esa obertura en la que los gigantes que parten para asaltar el cielo, resultan fulminados. Unas fuerzas que resultan auspiciadas por el protagonismo de Júpiter, Neptuno y Plutón y que posee una amplitud en cuanto a colorido y actitud de recursos en juego, que nos trasmiten los cuadros de Lebrun. Parecería que Rameau se encontrase cómodo en estos pasajes sobrenaturales expresados musicalmente por fenómenos extraños, esos recursos que no serían posibles de expresarse con palabra. Encontramos en su música sonidos, ritmos y alianzas tímbricas no escuchadas hasta entonces que nos abren las puertas de mundos sonoros que nada tienen que ver (nada que oír), con las convenciones de las épocas precedentes. Sin embargo, según llegó a aceptarse por analistas y estudiosos, Rameau es también un gran creador de melodías que sobrepasa la realidad de estas composiciones instrumentales en forma de suite. La fuerte impresión pictórica puede descubrirse en los grandes cuadros escénicos que se manifiestan de forma paródica como sucede en obras del estilo de Platée y Les Paladins.

Jean-Marie Leclair - Concierto para violín, en La m. nº 5 Op. 7,- compositor perteneciente a una familia de músicos conocido como Jean Marie l´Aine (1697/1764), fue artista viajero e incansable que como virtuosos se harían respetar en sus largas travesías, siendo halagado y bien recibido por su indiscutible genio creativo, especialmente en la corte de Orange, antes de ser condecorado con la Croix du Lion, en Holanda, Fue especialista en el uso de las dobles cuerdas con una asombrosa precisión técnica y una capacidad resolutiva repartida entre las influencias tanto italianas como francesas tras formarse con G.B. Somis, en Turín, como fiel continuador de su maestro. París le acogió precisamente tras la presentación de sonatas y sus conciertos, en la serie de los Concert- Spirituel que complementará en los compromisos en Versalles, a partir de 1773, plaza a la que deberá renunciar por su duro enfrentamiento con J.P. Guignon, continuando de inmediato con sus nuevos destinos en Londres o La Haya, en calidad de maestro de capilla de la capilla del potentado François de Liz, y posteriormente en Cassel, en donde se encontrará con P. Locatelli, precisamente en un momento en el que no le faltarían mecenas que velaron por su futuro. Sí vendrían las posibilidades de editar lo más sustancial de sus obras desde el Op. 1, dedicada a su compañera Louise Roussel y su única ópera Scylla et Glaucus, estrenada en L´Opéra en 1746, y dedicar sus años postreros al servicio de sus alumnos y el duque de Gramont, dirigiendo su propio Théâtre Puteaux, en las cercanías de París. Su música se expresa en una síntesis de estilos franceses e italianos, plenos de valores rítmicos y ornamentaciones delicadas con gran exigencia para la parte violinística muy a la altura de sus manifiestas cualidades expresivas, dejando ejemplo de gran destreza y habilidades en sus más firmes posibilidades desde dobles trinos y trémolos, expuestos en la mano derecha, de propia invención y con un asombroso dominio del arco de una sorprendente brillantez de agilidad. Amandine Beyer, mantendría el temple de ciertos melodismos corellianos en claridad y textura, en esta obra que resultaría un diálogo permanente entre ella y la respuesta con el tutti orquesta, a lo largo de sus tres tiempos, una idea que encontraremos en las herencias vivaldianas.

Geoge Muffat (1653/1704)- Concerto grosso nº 12, en Sol M. (Propitia Sydera)-, compositor muy activo en Alemania del Sur y que destacó por su música instrumental publicando importantes tratados teóricos desde el comienzo de su carrera, ya desde sus viajes a París (1663/9), a Baviera (1674), a Viena en donde no lograría el puesto ansiado, recibiendo mayores consideraciones en Praga, Roma y Ausburgo (1690), como organista y músico de cámara, del arzobispado de Salzburgo, bajo la autoridad de Biber (1680/2), y como kapellmeister del obispo de Passau, lo que le permitió ampliar su trabajo sobre el Florilegium primum. Inspirado por su relación con Jean Baptiste Lully e igualmente con Arcangello Corelli, o su maestro Pasquini, Muffat emprendió la divulgación en Alemania de los géneros franceses e italianos que cuidaría con un particular interés, publicando su tratado teórico Armonico tributo, recopilación de Concertos grossos- como el que tendremos y con clara influencia de Corelli, en especial para ensembles de cuerda a cinco voces, obras que tendrán acogida en Roma. Se recuerda en especial su Florilegium primum al que seguiría el Florilegium secundum (1698). Una serie de suites que editaría en Alemania J.S. Kusser, un protegido de Lully y que tuvieron una publicación parisina en 1682, que conservaban lo más significativo de su estilo en el estilo francés. A esas publicaciones seguirán las Regulae concentuum partiturae, sobresalientes por su destilada escritura. Propitia Sydera es obra de su serie Exquisitioris harmonie instrumentalis gravijucundae, puro barroco en sus seis tiempos intensamente contrastantes, típico concerto grosso para exaltar los dominios del grupo orquestal y a la propia solista, en una lograda confluencia de modismos italianizantes, franceses y alemanes.

Ramón García Balado

 

Amandine Beyer

Real Filharmonía de Galicia / Amadine Beyer

Obras de J.P. Rameau, Jean Marie Leclair, Georg Muffat y Justin Heinrich Knecht

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

https://www.ritmo.es/auditorio/critica-amandine-beyer-gozoso-retrato-de-la-naturaleza-por-ramon-garcia-balado 

26/03/2026

Banda Municipal: XI De Lugares e Órganos, en San Domingos de Bonaval

 Igrexa de San Domingos de Bonaval, Santiago de Compostela

Para la apertura  del XI De Lugares e Órganos, contaremos con la Banda Municipal dirigida por su titular David Fiuza Souto, en la Igrexa de San Domingos de Bonaval- día 28, a las 20´00 h.- con un sorprendente programa que se reparte entre transcripciones de J.S. Bach, un préstamo de los Three organ preludes on Welsh Hyms Tunes, de Ralph Vaughan Williams, un pieza  de un maestro reconocido, que también dirigió a nuestra banda en los cincuenta Julio Gómez y una obra de Philip Sparke, en arreglo de la Sinfonía nº 3, en Do m. llamada con órgano, de Camille Saint-Saens.  Johann Sebastian Bach,  en una obra de dominio público como es la Toccata y fuga, en Re m. BWV 565, en arreglo de David Fiuza,  pieza que ha tenido innumerable adaptaciones para el teclado como las de Tausin o Busoni, y hasta la sinfónica de L. Stokowski, cuyo estilo tiende a reunir elementos eclécticos, aunque el autor supiese guardar la unidad temática de la obra. Patente resulta el carácter  improvisatorio gracias a las cascadas de notas de la toccata-trinos, recitativos bruscamente interrumpidos por silencios- reconociéndose en su interior una disposición tripartita, aun bajo el discurso libre de invención signado por el lirismo de las secuencias extremas. La regularidad y formalismo de la fuga, que puede proceder de una para violín perdida, contrasta radicalmente con la primera parte del díptico y el desarrollo proviene de la sección inicial rapsódica, de la toccata. Una pieza que resulta foco de atención de las apreciadas integrales, con especial atención a la de Koopman, en su edición para Teldec.

Ralph Vaughan- Williams (1872/1958), fue un músico de gran proyección en su calidad de artífice de la renovación de la música inglesa, a lo largo del s. XX, tras haber estudiado con Parry Stanford, en Londres, y en Alemania con Max Bruch, revelando su talento a través del tratamiento de canciones populares y la herencia de la época isabelina o jacobina, siendo uno de los miembros fundamentales de la Folk Song Society, con su colega de travesía Cecil Sharp. Recopiló un catálogo considerable de ese estilo de repertorios, ampliando posteriormente labores creativas con Maurice Ravel, pero en medio, prestaría interés al mundo escénico, con óperas como Riders to the Sea, The Pilgrim´s Progress, o la cantata Five Tudor portraits y los ciclos de canciones de las que son modélicas On Wenlock Edge. Entre otras obras diversas, destacan las Six Studies in English Folk Songs, destinadas a la chelista May – Mukle,  o estos Three organ preludes,  en arreglo de David Fiuza, serán The New Commonwealth; A Wedding Tune for Ann y Land of our birth.

Julio Gómez- Maese Pérez, el organista-, obra que comparte espacio en el apartado sinfónico con  Gacela de Almotamid y con Un miragre  vos diréi, en este caso sobre la leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer, con laque obtendría el Premio Izquierdo del Ateneo de Sevilla, en el curso 1939/40, período de penurias y pesares. Obra dedicada a su padre Casimiro  Gómez y en memoria de su abuelo Eulogio, organista de Tamajón. Se estrenó con éxito notable en el Teatro Español, de Madrid, con la Orquesta Filarmónica, bajo la dirección del propio autor, recibiendo críticas beneficiosas por parte de las opiniones más autorizadas, gracias a su solidez orquestal, realizada a través de la inspiración de su poética y la cualidad cantable  añadida de sus melodías, aunque no pudo evitar ciertas reticencias por el enfoque de ciertos pasajes, al que se tildaba de su poca experiencia en lo relativo a la composición, en la que seguiría al pie de la letra el tema lírico, la sucesión de los episodios y que representaban al protagonista por su falta de flexibilidad para el desarrollo dramático, creando una sensación de monotonía. Después, la obra se difundió en esta realización para banda, realizada por el propio autor, sirviendo como obra impuesta para el Concurso de Bandas de Valencia (1943).

Philip Sparke, nos llega con este tratamiento de la Sinfonía nº 3, en Do m. (llamada del órgano), de Camille Saint-Saens, Sparke, consiguió el reconocimiento como trompetista, pianista y arreglista, tras formarse en el Royal College of Music (London), especializándose en instrumentos de viento, con la Orchestra of the Royal College, en materias de armonía y en concreto para bandas de música, con atención a la sección de metales, motivo por el que recibirá frecuentes encargos desde la BBC o en Concursos de banda de los que recibiría un especial de la Tokyo Kosei, con el que realizará importantes registros discográficos. La Sinfonía nº 3, en Do m. (llamada con órgano), de Camille Saint-Saens, fue su última obra acabada y su elaboración se realizó entre 1885/6, un compromiso para la Sociedad Filarmónica de Londres y que se daría a conocer en París al año siguiente, en dedicatoria a Franz Liszt. El autor aceptó la posibilidad de haber realizado su gran proyecto sinfónico, por su lucidez en la que demostraba su absoluta maestría en lo relativo a la orquestación, siempre densa y equilibrada. Cuatro tiempos desde el Adagio Allegro moderato, lento preludio de introducción, con un Allegro que se encadena de inmediato y una entrada de la cuerda en piano. El Poco adagio, bella pieza en  la que el órgano entra con grandes acordes, con una luz dulce de vidriera y una cuerda que se desarrolla en una larga frase de un sentimiento concentrado. El Scherzo, repetición de la tonalidad de origen, con un tema vigoroso anunciado por violines, destacando arrebatadoras intervenciones del piano, para llevarnos al Finale que se anuncia con un poderoso acorde del órgano, en Do M., con un coral de la cuerda construida ricamente elaborada en su contrapunto sonoro. Abundan los contrastes para otorgar realce a este tiempo final, volviendo  el órgano a tomar el motivo que conduce hasta el cierre con una doble fuga.

Ramón García Balado

Monográfico Johannes Brahms con la O. S. de Castilla y León, bajo la dirección de Thierry Fischer

 Palacio de la Ópera, A Coruña


Concierto de la Orquesta S. de Castilla y León en el Palacio de la Ópera de A Coruña- día 28, a las 20´00 h.- bajo la dirección de Thierry Fischer, destacando como solista Simon Simovic, para el Concierto para violín y orquesta en Re M. Op. 77, completando con la visión de Arnold Schönberg del Cuarteto Op. 25, del mismo Brahms. Roman Simovic se presentó en el Carnegie Hall, el Bolshoi Hall, el Mariinki Hall, el Rundfunck de Praga, el Barbican de Londres, y en el Grieg Hall de Bregen. Fue galardonado en concursos como Yampolski (Rusia); el Henryk Wianiaski (Polonia); el Rudolf Lipizier (Italia);  el Sion- Valais Suiza) y actuó como solista con la London S. O.; el Teatro Mariinski; la Franz Liszt C. Orquestra; la Camerata de Berna o la Camerata de Salzburgo, colaborando con directores como Antonio Pappano, Daniel Harding, Gianadrea Noseda, Pablo Heras-Casado, Sir Simon Rattle,  Valery Gergiev Jiri Belolavek mientras ejerce la docencia en la Royal Ac. of Music de Londres. Dispone de un violín Antonio Stradivari, de 1709, cesión de Jonhatan Molds, entre sus registro, pata LSO Live, destacan los 24 caprichos para violín solo de Paganini.

Johannes Brahms- Concierto para violín en Re M. Op. 77- única obra en este estilo, compuesta en Pörtschach, obra maestra a la que se atribuye una renovada vitalidad tras su viaje a Italia realizado en verano de pocos meses antes, en compañía de su médico Billroth y de Karl Goldmark, en un período que aportará un nutrido número de obras  mientras disfrutaba de un reposo en un retiro al lado del lago de Worth, allí cobrarían cuerpo obras como la Segunda Sinfonía Op. 73 o  la Sonata Op. 78, dignas por su especial riqueza e invención. Para esta obra, merece mentarse su relación con el virtuosos J. Joachim, una amistad de venía de largo, aunque nuestro compositor no disimulase ciertas incertidumbres, obligando a revisiones y correcciones, lo que le obligaría a confiarse en su inseparable colega, sin alcanzar un acuerdo definitivo, por la idea estudiada de determinados pasajes. Según Bussi, la obra tendría detalles imposibles de abordar por parte de los violinistas de entonces según los cánones de ejecución admitidos, por el despliegue de las acrobacias. El Allegro ma non troppo, en forma de sonata, presenta un planteamiento imponente y complejo, de soberbio aliento sinfónico, en claro enfrentamiento con los asimilados de Mendelssohn, Schumann o Max Bruch. Tres temas de la orquesta en extenso desarrollo, dan paso al solista desde un inicial lírico y un segundo inquieto, además de apasionado, dentro de una respuesta orquestal casi desmesurada que tras la cadenza, apunta a una repetición fastuosa.  El Adagio, en forma  tripartita, siempre soliviantó a la  crítica más acuciante, en cuanto se le tilda de una especie de limbo inundado por luz luminosa del solista, precisamente por sus atrevimientos milagrosos en su evolución en cuanto a las libertades concedidas al arco, con una respuesta del oboe que se convierte en representante del protagonismo melódico y que para estudiosos, ofrece la recuperación de una melodía bohemia a la que oportunamente se añaden densas y difusas sonoridades provocadas por las maderas y los metales al tiempo que el solista se limita a proponer suaves arabescos, distanciándose en lo posible de puros juegos virtuosísticos.  El Allegro giocoso, non troppo vivace, sinfónico por excelencia, quizás pueda recordar un estilo beethoveniano, por su revuelo alla pari, entre el violinista y la orquesta, que nos ofrece una faceta característica del compositor, también en parte como recopilador de melodías populares. El tema de la entrada, se confirma precisamente por el solista, un aire libre, rápido y resuelto, que se manifiesta como no demasiado vivace, una posible aportación entre líneas, como invitación asumible de Fritz Kreisler, marcada por el tono heroico y rudo a la vez, dentro del espacio de lo que daríamos por entender, un sabor zíngaro que venía ya de tiempos atrás, el respeto dentro del estilo de Rondó, resulta libremente tratada y un segundo tema, quedará al tiempo expresado en Vivace preparando un tercer tema que bascula entre dulce, sereno y melancólico, resultando como puede esperarse un contrapunto con respeto a la vivacidad de los otros. La coda agitada termina por subrayar una modificación en el ritmo, contribuyendo con ello a un arrollador resultado. La obra como tal, fue presentada el 1 de enero de 1779, en la Gewandhaus, de Leipzig, interpretada por su amigo Joachim, bajo la dirección del autor, sin obtener el éxito esperado, su novedad superaba la impronta típica de los virtuosos, a favor precisamente de los solistas, en ese diálogo con la orquesta.  Un concierto ligado con la Segunda Sinfonía, no tanto por la tonalidad como por su carácter, porque cuando el violín despliega el más arduo virtuosismo, es ante todo portavoz de los mensajes poéticos del compositor.

El Cuarteto Op. 25, de Johannes Brahms, en versión de Arnold Schönberg, una transcripción que para Bussi merece un especial mención, aceptando el profundo conocimiento y admiración reconocida, de la obra camerística brahmsiana, un trabajo de 1937, durante su estancia en los Estados Unidos, una invitación surgida entre otras propuestas en el ámbito local. El hálito sinfónico de esta obra, le complacía especialmente y la consideración de que era interpretado pocas veces, le indujeron a abordar la experiencia, llegando en esta orquestación a definirlo como la Quinta Sinfonia de Brahms, idea del entusiasmo por esa familiaridad de casi medio siglo con el maestro alemán y su estilo, sin ir más allá de lo que él habría hecho, respetando con absoluto cuidado todas las leyes que obedecía y resolviendo los graves problemas que la empresa planteaba. Este trabajo fue estrenado por la O. Filarmónica de Los Ángeles, dirigida por Otto Klemperer. En una serie de conferencias posteriores (1949), Schönberg plantearía la temática Brahms el progresivo, relatando el caso de Brahms como un músico que podría mostrar su propia gran comprensión, buen juicio y conocedor, observando en su  Primera sonata para piano, las similitudes con la Hammerklavier, de Beethoven. El Cuarteto Kolisch durante su estancia en California, grabaría los Cuatro cuartetos de Schönberg,  y el Cuarteto para piano en Sol M. Op. 25, de Brahms, no modificó en nada esa composición en un trabajo iniciado el 2 de mayo de 1937, quedando concluido el 19 de septiembre. En carta enviada a Nicolas Slominski, Schönberg mencionará un tema del scherzo, procedente de la Sinfonía inacabada como primer ejemplo de dodecafonismo en el conjunto de su obra. El método de composición en doce tonos, había tenido en él varias etapas previas. El primer paso se había dado aproximadamente a finales de 1914, cuando esbozó la última parte de La escala de Jacob, que nunca llegaría a terminar. El Scherzo de esta sinfonía, estaba montado sobre un tema que constaba de doce tonos, obra de un período que mantenía sus compromisos docentes en la UCLA, y la serie de publicaciones en forma de libro que vendría bajo el título de Fundamentals of Musical Compositions, que editaría Gerald Strang. T.W. Adorno diría que hay una dinámica que desde el Jugendstil arrastra hacia el expresionismo la música de Schönberg quien realizó esa transición a partir de sí misma: por su expresión carente de todo ornamento, ese movimiento en su obra resulta  tan auténtico porque se realizó no en virtud de un propósito estilístico, sino dentro del progreso técnico de la obra, en el rechazo de los accesorios ornamentales.

Ramón García Balado

19/03/2026

Joan Magrañe y F. Schubert, en la EAEM, en invitación abierta

Escola de Altos Estudos Musicais


Concierto de alumnos de la Escola de Altos Estudos Musicais en su sede-día 21-, después de las sesiones en las que fueron partícipes como colaboradores de la RFG, en la Sala Ángel Brage, del Auditorio de Galicia el pasado jueves y la del día siguiente en el Auditorio de Vilagarcía de Arousa, dirigidos por Amandine Beyer, artista en Residencia estas dos últimas temporadas para un selecto programa entre obras de Jean- Philippe Rameau, Jean-Marie Leclair, Georg Muffat y Justin Heinrich Knecht.   Dos serán los compositores de esta cita comenzando por Joan Magrané, quien  aporta el Andante tranquillo (Impromtu pour orchestre), un compositor que recibió sus primeras lecciones de composición con Ramón Humet, ampliando en la ESMUC, de Barcelona, con Agustín Charles para seguir en la Kunst Universität de Graz, en Suiza, con Beat Furrer, ampliando de inmediato en el Conservatorio Superior de Música y Danza de París, con Stefano Gervasoni, siendo laureado en la Ville Medici (Roma, 2016), y recibiendo la nominación posterior como miembro de la Casa Velázquez de Madrid entre 2017/8, siendo compositor invitado de instituciones como  La Pedrera (Barcelona), o el Palau de la Música de la Capital Catalana, el CNDM o el Auditori. En su creación remite a referencias poéticas y artísticas que van desde Ausiàs March y Joan Rois de Corella a Joan Miró y Perajaume, siendo su música interpretada por artistas y grupos de notable relevancia como el Ensemble Intercontemporain, a Isabel Faust, el Quatour Diotima, Graindelavoix, la London Sinfonietta, la ONE, la BBC Scottish Sympohony Orchestra, la OBC, la Kansas  City Symphony o el Neue Vocalsolisten, el Lucerne Festival, el Teatro Real, el Liceu de Barcelona, el Auditorio Nacional y el Palau de la Música. En el espacio escénico, destaca su obra  Diaèlegs de Tirant e Carmesina, e Intérieur, con estreno en el Théâtre du Chatelet (2021), con el Ensemble Intercontemporain y Mattias Pintscher. Recibió el XXXI Premio Reina Sofía de Composición y parte de su obra fue editada por Éditions Durant y Ficta. Sobre la pieza que tendremos, el Andante tranquillo (Impromtu pour orchestre), confirmará que en cierta manera, es un homenaje a Alban Berg, un compositor por el que siente una personal fascinación, en un juego de referencias a algunas de sus características, como la búsqueda de una constante expresividad o el tratamiento del fraseo (una utopía en la convergencia observada en las voces de los instrumentos), o un juego estructural (la pieza goza de una estructura casi simétrica, una especie de espejo que nos responde con un reflejo medio velado, no del todo preciso) o un uso de criptogramas musicales.  La breve pieza, se incluyó en la serie Cometas, propuesta de temporada de la RFG, y que a lo largo del curso nos ofreció obras en estreno con un especial cometido, a favor de los nuevos creadores, dentro de una tentadora aventura, obligada por la urgente brevedad de las piezas. El concierto ofrecido el 11 de diciembre del pasado año, incluía la Obertura de Coriolano y la Sinfonía nº 1, en Do M. Op. 21 , de Ludwig van Beethoven, y el Concierto Rumano de György Ligeti (1923/ 2006), obra en las proximidades de las Danzas folklóricas, de Béla Bartók, o las Rapsodias rumanas de G. Enescu, un ensalzamiento de las sonoridades populares en un perfecto destilado de sus ancestrales esencias que han irradiado hasta el presente. La sesión, había servido para la elección del nuevo director asistente, entre ocho aspirantes entre los que pujaron en la final Stefano Boccacci, Javier Huerta Gimeno, Leonard David Wacker y el elegido César Ramos, quien había sido galardonado con el Premio Rudis Martinus van Dijk, en los Países Bajos, realizando una labor de estancia en la Residentie Orkest Het Balletorkest. Destaca por su interés en la defensa de los repertorios de música contemporánea, tras fundar el Ensemble Habana XXI, con la directora francesa Nathalie Marin, destacando como Director Adjunto de la Orquesta Sinfónica de Matanzas, entre 2021/3, labor que compaginará como Artist- in- Residence, de Ediciones Espiral Eterna, la del compositor Leo Brouwer.

Franz Schubert- segunda obra en cartel con la  Sinfonía en Do M. D. 944 (La Grande)-trabajada en Gastein hacia 1825 y preparada para el estreno en la Gesellschaft der Musik freunde, convirtiéndose en su obra monumental por excelencia en el espacio de sus cuatro tiempos. El Andante Allegro ma non troppo, vale como un pórtico de grandes dimensiones a través de un tema pleno de nobleza merced a la entrada con trompas al unísono que preparan el Andante, clave del movimiento que repetirá en maderas con respuesta de toda la orquesta, tras un motivo ascendente de ritmo con puntillo, volverá el tema sobre un contrapunto de cuerda con tresillos que se alarga hasta llegar a un acorde en Do M., preparando la entrada del Allegro ma non troppo enérgico gracias al diálogo de trompetas y cuerdas que alternan con relaciones entre tónica y dominante, con un ritmo con puntillo que alcanza un acorde en fortissimo. Antes de la llegada del final, con la exposición de trombones bajo una idea insinuada por las cuerdas, hace resonar el motivo del Andante para concluir en la tonalidad de la dominante de Sol M., pasando por pasajes sucesivos hasta la repentina interrupción de una cadencia en fortissimo que implica un efecto sorprendente dejando los clarinetes el cometido de los acordes de acompañamiento. Otra cadencia que desemboca en Do M., precede a la reexposición relativamente regular,  esta vez en Do m., una evocación del comienzo, cierra con una coda Piú moto en la que se vislumbra de forma clara el tema del Andante en su absoluta plenitud.    El Andante con moto, a través de siete compases de cuerdas, marca el temple rítmico de este movimiento, antes de la entrada del oboe, que repiten clarinetes y maderas. Trompas y fagotes en largas notas tenidas avanzan un nuevo episodio en Fa M., para encontrarnos con vientos y cuerdas que ofrecen una melodía transparente y llena de serenidad. Toques de trompas resuenan para cerrar un estado de transición que nos ubica en el primer episodio, enriquecido por llamada de trompetas, trompas en  distintas variaciones con una marcha que se reanuda hasta alcanzar un fortissimo. La cuerda en pizzicato, apunta una respuesta en un episodio mientras prepara una nueva melodía en un lirismo exaltado por cálidas sonoridades de chelos y oboes magníficamente enriquecidas hasta completar con una idea que se desvanece con una obstinada energía.

 El Scherzo allegro vivave, amplio en sus proporciones gracias a la variedad de sus temas, se expresa en el contexto de la forma sonata, comenzando con un dibujo rítmico de ostentosa energía con una idea de cuerdas a la que responden los instrumentos de viento-metal que valen de acompañamiento a un tiempo del que brota un protagonismo de cuerdas en los primeros violines, seguidos de un canon de chelos, con una melodía cuyo ritmo de tres tiempos, resulta irresistible antes de cerrar en fortissimo preparando una nueva melodía con pesados acordes ensombrecidos por sonoridades de trombones, frente al canto de las maderas, con una vuelta apoyada en ritmo de vals en manos de chelos al tiempo que la flauta nos hace escuchar una sugerente idea melódica. Dominan las maderas durante la exposición con un canto nostálgico cuidadosamente orquestado dejando la impresión de un talante imperioso entre perpetuos cambios de color, entre repentinas modulaciones de mayor a menor, hasta una nueva llamada de trompas que nos traslada al trío con sus dos temas en su amplitud dinámica que se mantiene permanentemente.

 El Allegro vivace,  uno de los finales más apoteósicos y que ya aparece desde el primer tema por su llamada de tutti, dispondrá de una respuesta en la cuerda sobre notas del acorde perfecto en un motivo ascendente cargado de energía en respuesta a una larga frase animada por tresillos de corcheas enunciada por oboes y violines. Una sección determinada por la dominante de Sol M., aporta dos compases de silencio antes de la aparición de un segundo tema, introducido por trompas y clarinetes. Un trazado ascendente acrecienta la tensión, auspiciada por la llamada del comienzo sobre un pertinaz acompañamiento de los tresillos que paso a paso, reafirma los contrastes dinámicos, al tiempo que una frase conclusiva que completa la sinfonía gracias a un juego de fluctuantes tonalidades tras una transición de masivos acordes de los timbales, de las trompas, los fagotes y de los trombones, en un retorno repetido en canon por violines a través de un desarrollo que prepara una actitud relajada y una pulsación irresistible que expresa el triunfo de la marcha. Schubert no llegó a escuchar nunca  esta obra y los integrantes de la Gaselleschaft der Musikfreunde, renunciaron al aceptar que la obra, sobrepasaba las posibilidades reales de las que entonces disponían, siendo Robert Schumann quien velase por ella, para su ejecución con la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig  con Mendelssohn, el 21 de marzo de 1839.

Ramón García Balado

17/03/2026

Amandine Beyer: Retrato de la naturaleza, desde Rameau a J.H.Knecht

 Auditorio de Galicia, Santiago

Auditorio de Vilagarcia de Arousa


La artista invitada de nuestra R.F.G. repite por segunda vez tras su sesión con el clavecinista Diego Ares en un programa de parecida configuración, esta vez con obras de J.P. Rameau, Jean- Marie Leclair, George Muffat y un compositor que para el común de aficionados serán nuevo por su infrecuente aparición, Justin Heinrich Knecht- día 19, a las 20´30 h., con la acostumbrada sesión de Preconcierto, con alumnos de Curso Avanzado de Especialización  orquestal- 19´30, quienes ofrecerán una serie de piezas representativas entre las que destacan el Prologue en  Re m., de Les Fètes de Polimnie, de J. P. Rameau; un par de movimientos vivaldianos, de los Conciertos RV 781 y RV. 103; también otro del Concierto S. 234, de J.D. Heininchen; la Sonata a 4, en Do m., de J.G. Pisendel; bailes venecianos en una muestra que se reparte entre  un Minuetto alla Scocese; una Furgonette, la Germonte; la Guerra d´amore y La Bretagne, el Adagio en Re m., del Concierto nº 2, del Op. 9, de T.Albinoni y un tiempo del Concierto en Re m. RV 564, de A. Vivaldi. Protagonismo cobra la figura del bailarín y coreógrafo Oliver Fourés, un complemento propicio para  el programa de día, que repetirá al día siguiente en el Auditorio de Vilagarcía de Arousa. Nuestra Amandine Beyer, modelo de desbordante entusiasmo hizo posible la realidad que fue su grupo Gli Incogniti, mientras cubría experiencias con la coreógrafa Anne-Teresa de Keersmaeker, de la Compañía de danza Rosas, y llevaba a buen puerto el registro de las Sonatas del Rosario de H. Ignaz Franz Biber y mantenía labores docentes en la Schola Cantorum Basiliensis. Oliver Fourés, estudió en el Conservatoire Superieur de Dance de Paris, con Attilio Labis, para continuar en la Compañía de Roland Petit, en los Ballets de Marseille, en la UWE de Scholz; en la Leipziger Staats Oper; la Wien Oper e integrarse en el Studio Archtanz de Tokyo, a partir de 2002, promoviendo el  Instituto Vivaldi de Venecia, figura que siempre atrajo su atención profesional artística en amplias perspectivas, con resultados tan curiosos como su chocante trabajo de tesis, titulado Per li Coglioni, un atractivo monográfico sorprendente en sus procedimientos de posicionamiento.

Justin Heinrich Kncht (1752/1817), compositor que cerrará el programa, ofrece la Sinfonía Pastoral en Sol M. (El retrato musical de la naturaleza), obra que cabe en el apartado de piezas instrumentales al tiempo que destacaría como organista e importante virtuoso de otros instrumentos, dejándonos para la posteridad un importante catálogo de creaciones que se conservan en el Wieland Archive de Biberach y en la Kieck Collection, de la Universidad de Tübingen. Fue kappelmeister en la St. Martin Church, en Stuttgart, una labor que ampliará en otras capitales alemanas mientras componía música sacra desde salmos y géneros de obligado oficio, lo que no le impidió dedicarse a obras profanas como las óperas de las que quedarán trabajos como  Die trevery Kóhler; Der Lahme Husar; Die Entfühnrung aus dem Serail, Un precedente del mozartiano; Ubaldo; Feodora; Die Gloke; Die Aeosgharte oder der Triumph der Musik und Liebe, repartidas entre melodrama o comedias sobre libretos servidos por compañeros de travesía en común aventura de convivencia. Un compositor que como otros de la época, se recuperan tras un largo período histórico.

Jean Philippe Rameau- Suite de la Pastoral heroica Naïs- composición emparentada con Zaïs, en el espacio de las comedias y pastorales entre las que nos encontramos con títulos como Platée y Les Paladins, preparando el espacio para títulos como los que se encuentra Naïs, obra elaborada sobre un texto de Cahusac, en la que se pone como manifiesto la preferencia por las temáticas alegóricas y metafísicas pactadas con el libretista en un mundo mitológico de un orientalismo mágico. En la obra pareja Zaïs, destaca la inspiración en su obertura de ideas procedentes de Les Elements, de Rebel, un presagio estilístico de La Creación de F.J. Haydn, en su descripción de El Caos, que resulta claramente innovador. La obertura de Naïs, ópera con un prólogo y tres actos, de los que sale la suite, había sido un trabajo para conmemorar la Paz de Aquisgrán resultando un pasaje descriptivo en su evolución por su representación de escenas de la guerra entre estruendos efectos sonoros expuestos por las secciones orquestales ya desde esa obertura en la que los gigantes que parten para asaltar el cielo, resultan fulminados. Unas fuerzas que resultan auspiciadas por el protagonismo de Júpiter, Neptuno y Plutón y que posee una amplitud en cuanto a colorido y actitud de recursos en juego, que nos trasmiten los cuadros de Lebrun. Parecería que Rameau se encontrase cómodo en estos pasajes sobrenaturales expresados musicalmente por fenómenos extraños, esos recursos que no serían posibles de expresarse con palabra. Encontramos en su música sonidos, ritmos y alianzas tímbricas no escuchadas hasta entonces que nos abren las puertas de mundos sonoros que nada tienen que ver (nada que oír), con las convenciones de las épocas precedentes. Sin embargo, según llegó a aceptarse por analistas y estudiosos, Rameau es también un gran creador de melodías que sobrepasa la realidad de estas composiciones instrumentales en forma de suite.  La fuerte impresión pictórica puede descubrirse en los grandes cuadros escénicos que se manifiestan de forma paródica como sucede en obras del estilo de Platée y Les Paladins.

Jean- Marie Leclair- Concierto para violín, en La m. nº 5 Op. 7,- compositor perteneciente a una familia de músicos conocido como Jean Marie l´Aine (1697/1764), fue artista viajero e incansable que como virtuosos se harían respetar en sus largas travesías, siendo halagado y bien recibido por su indiscutible genio creativo, especialmente en la corte de Orange, antes de ser condecorado con la Croix du Lion, en Holanda, Fue especialista en el uso de las dobles cuerdas con una asombrosa precisión técnica y una capacidad resolutiva repartida entre las influencias tanto italianas como francesas tras formarse con G.B. Somis, en Turín, como fiel continuador de su maestro. París le acogió precisamente tras la presentación de sonatas y sus conciertos, en la serie de los Concert- Spirituel que complementará en los compromisos en Versalles, a partir de 1773, plaza a la que deberá renunciar por su duro enfrentamiento con J.P. Guignon, continuando de inmediato con sus nuevos destinos en Londres o La Haya, en calidad de maestro de capilla de la capilla del potentado François de Liz, y posteriormente en Cassel, en donde se encontrará con P. Locatelli, precisamente en un momento en el que no le faltarían mecenas que velaron por su futuro. Sí  vendrían las posibilidades de editar lo más sustancial de sus obras desde el Op. 1, dedicada a su compañera Louise Roussel y su única ópera Scylla et Glaucus, estrenada en L´Opéra en 1746, y dedicar sus años postreros al servicio de sus alumnos y el duque de Gramont, dirigiendo su propio Théâtre Puteaux, en las cercanías de París. Su música se expresa en una síntesis de estilos franceses e italianos, plenos de valores rítmicos y ornamentaciones delicadas con gran exigencia para la parte violinística muy  a la altura de sus manifiestas cualidades expresivas, dejando ejemplo de gran destreza y habilidades en sus más firmes posibilidades desde dobles trinos y trémolos, expuestos en la mano derecha, de propia invención y con un asombroso dominio del arco de una sorprendente brillantez de agilidad.

Geoge Muffat (1653/1704)- Concerto grosso nº  12, en Sol M. (Propitia Sydera)-,  compositor muy activo en Alemania del Sur y que destacará por su música instrumental publicando importantes tratados teóricos desde el comienzo de su carrera, ya desde sus viajes a París (1663/9), a Baviera (1674), a Viena en donde no lograría el puesto ansiado, recibiendo mayores consideraciones en Praga, Roma y Ausburgo (1690), como organista y músico de cámara, del arzobispado de Salzburgo, bajo la autoridad de Biber (1680/2), y como kapellmeister del obispo de Passau, lo que le permitió ampliar su trabajo sobre el Florilegium primum. Inspirado por su relación con Jean Baptiste Lully e igualmente con Arcangello Corelli, o su maestro Pasquini, Muffat emprendió la divulgación en Alemania de los géneros franceses e italianos que cuidaría con un particular interés, publicando su tratado teórico Armonico tributo, recopilación de Concertos grossos- como el que tendremos y con clara influencia de Corelli, en especial para ensembles de cuerda a cinco voces, obras que tendrán acogida en Roma. Se recuerda en  especial su Florilegium primum al que seguiría el Florilegium secundum (1698). Una serie de suites que editaría en Alemania J.S. Kusser, un protegido de Lully y que tuvieron una publicación parisina en 1682, que conservaban lo más significativo de su estilo en el estilo francés. A esas publicaciones seguirán las Regulae concentuum partiturae, sobresalientes por su destilada escritura.

Ramón García  Balado

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